Alma Nubia Baltodano
En ocasión del 25 aniversario de la Cruzada Nacional de la Alfabetización deseo opinar desde distintos ámbitos sobre el analfabetismo.
Soy una persona que no tengo mis manos y en esas condiciones tuve el honor de participar en la cruzada nacional en Yalí, Jinotega, en las comarcas de Rica arriba , Rica abajo y La Constancia.
Fue una inolvidable e importante experiencia en mi vida, pero muchos de mis responsables e incluso mi madre no estaba de acuerdo en que yo asistiera por mi impedimento físico , pero demostré que no era motivo ni obstáculo para no participar y estuve hasta el último momento .
Esto es sólo una introducción para entrar al tema de que ser analfabeto es tener una mayor discapacidad, la cual es superable si los gobiernos asumen este fenómeno como causa de pobreza pues si un pueblo no tiene capacidad técnica ni intelectual es un pueblo discapacitado.
Las personas con discapacidad, según un muestreo realizado en el 2003 por el INEC llamado ENDÍS 2003, refleja que somos el 10.25 por ciento de la población, y de éstos en las zonas urbanas el 44 por ciento son analfabetas, en la zona rural se llega al 59 por ciento de analfabetas. De todos los discapacitados sólo el 2 por ciento tiene estudios superiores. Esto se debe a distintas causas, una de ellas es que los centros de estudios no presentan las condiciones de accesibilidad en sus locales.
En el mundo existen las famosas metas del milenio donde los gobiernos se comprometen a generar acciones para la eliminación de la pobreza y brindar programas dirigidos a los sectores vulnerables, éstos sólo se encuentran en los papeles, pues en Nicaragua no existen programas para que las personas con discapacidad logremos insertarnos a la sociedad de forma equitativa en igualdad de oportunidades. Preceptos incluidos en nuestra Constitución.
Pongo como ejemplo que hasta el año pasado comenzó a existir secundaria para sordos, también los centros de estudios y universidades en su mayoría no son accesibles en su infraestructura.
Las personas con discapacidad y analfabetas a su vez llegan a tener un grado de doble discapacidad física e intelectualmente. Si tomamos en cuenta que ser analfabeto es ser discapacitados entonces somos en Nicaragua muchos más que el 10.25 por ciento.