La alfabetización

Julio Ignacio Cardoze Una de las caras de la moneda de la alfabetización es la loable labor de un grupo de personas sacrificándose para enseñar a leer y escribir a sus semejantes. En ese sentido es difícil decir algo criticable de una campaña masiva de alfabetización, ni tampoco de la mayoría que participó en ella […]

Julio Ignacio Cardoze

Una de las caras de la moneda de la alfabetización es la loable labor de un grupo de personas sacrificándose para enseñar a leer y escribir a sus semejantes. En ese sentido es difícil decir algo criticable de una campaña masiva de alfabetización, ni tampoco de la mayoría que participó en ella voluntariamente con las mejores intenciones. A esos no queda más que admirarlos y elogiarlos, por su altruismo y sacrificio, pero la otra cara de la moneda no se muestra ni se dice nada sobre ella.

La otra cara de la alfabetización es la intención política. Es decir que ésta fue una repetición de lo que hizo Fidel Castro en Cuba cuando tomó el poder, cuyas motivaciones políticas, de indoctrinación fomentaron la falta de valores y la promiscuidad entre los jóvenes.

En Cuba es bien sabido que después de la alfabetización eran tantos los partos de jovencitas que tuvieron que improvisar en los hoteles, entre ellos el Havana Hilton, pisos enteros como salas de maternidad. Durante el régimen sandinista se enseñó a leer contando en figuras impresas de rifles, granadas de mano, tanques de guerra, etc. Se enseñó a leer fomentando el odio y la guerra.

Conozco una familia que fue ferviente sandinista hasta la fecha de la alfabetización, cuando enviaron a su hijo, su único varón de 15 años, a la alfabetización. Me contaron toda la decepción que tuvieron cuando su hijo fue muerto de un tiro por un sandinista. Después se fueron de Nicaragua.

He escuchado relatos terribles que vivieron los jóvenes alfabetizadores. Ésa es la parte que no se cuenta.

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