Arbitrariedad policial

Jehú Hernández Sandoval Quiero hacer del conocimiento del comisionado mayor Carlos Bendaña, jefe de la Policía de Managua, el abuso del que fui objeto por parte de un agente de tránsito. El domingo pasado conducía buscando la salida del Mercado de Mayoreo detrás de un autobús que se detenía a cada momento para levantar pasajeros, […]

Jehú Hernández Sandoval

Quiero hacer del conocimiento del comisionado mayor Carlos Bendaña, jefe de la Policía de Managua, el abuso del que fui objeto por parte de un agente de tránsito. El domingo pasado conducía buscando la salida del Mercado de Mayoreo detrás de un autobús que se detenía a cada momento para levantar pasajeros, razón por la cual lo adelanté y tomé la vía principal por el carril izquierdo.

A pocos metros me detuvo un agente de tránsito, me pidió los documentos y me preguntó la razón de la mala maniobra, a lo que respondí lo anteriormente expresado. Después detuvo al busero y le dijo: “Dice el señor que te venís deteniendo a cada momento y que por eso hizo la mala maniobra. Los voy a multar a los dos, a vos por detenerte a subir pasajeros en un lugar indebido y a él por haber utilizado un carril indebido”, le dijo.

Lo que el policía no supo es que en el asiento trasero de mi carro viajaba mi hijo, al que no miró por tener los vidrios polarizados y quien observó que al dirigirse al busero le cerraba el ojo. Cuando el agente hubo terminado mi boleta nos dijo que podíamos retirarnos. Mi hijo le dijo: “Voy a esperar que le haga la boleta a él también”. El agente lanzó una risita burlona y le devolvió los documentos al busero. Tras el reclamo correspondiente, dijo: “Yo voy a multar al que yo quiera y no al que vos me digás. Y andá quejate donde querrás que aquí en la calle el que manda soy yo”, y dio la vuelta.

Esta carta, dirigida al comisionado Bendaña, no es para “apelar” la multa impuesta, porque aunque me vi obligado a hacer la mala maniobra, asumo la responsabilidad. Esta carta es para expresarle que individuos como el agente A. Álvarez, Chip 8579, vuelven indigno el uniforme policial que con tanto orgullo portan los funcionarios honestos de esa institución. Usar un uniforme policial no es para alguien que se dirige a un conductor cerrándole el ojo, en franca burla hacia el otro.

Discúlpeme la franqueza, pero deberían ser más estrictos en la selección de su personal, porque actitudes como ésas hacen que en las encuestas que miden la confianza que tenemos los ciudadanos en la Policía Nacional ustedes salgan muy mal parados.

Periodista

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