Repudio

Brenda Schneegans Al abrir LA PRENSA por vía electrónica el día que salió la foto del reo Arnoldo Alemán Lacayo en la primera página, con una sonrisa de burla y victoria porque le habían dado libertad condicional, sentí asco y repudio. Repudio porque era una sonrisa de burla al pueblo de Nicaragua, y asco porque […]

Brenda Schneegans

Al abrir LA PRENSA por vía electrónica el día que salió la foto del reo Arnoldo Alemán Lacayo en la primera página, con una sonrisa de burla y victoria porque le habían dado libertad condicional, sentí asco y repudio. Repudio porque era una sonrisa de burla al pueblo de Nicaragua, y asco porque en su imagen se ve lo déspota que es.

La única enfermedad que se nota en Arnoldo Alemán es la obesidad y de ésa ya se hubiera curado si se le aplicara la misma ley que se le aplica a todos los reos comunes en Nicaragua. Pero la verdad es que todos los nicaragüenses sabemos que su enfermedad es sólo una excusa más para salirse con la suya.

Es muy triste que por la necesidad de trabajo que hay en Nicaragua, muchos nicaragüenses no hacen lo que es correcto o justo.

Quizás la juez haya pensado en el futuro de su familia, pero yo quisiera recordarle que Nicaragua vive en la miseria y no hay trabajos porque corruptos como Arnoldo Alemán y Daniel Ortega —entre muchos de ellos— han saqueado al país.

Es como dice Amy Saballos en su artículo publicado el 28 de julio de este año: “Los nicaragüenses debemos de unirnos para salvar a Nicaragua”. Estoy de acuerdo con ella. Los nicas que estamos dentro y fuera del país debemos continuar las marchas blancas y pacíficas en contra de los corruptos. Hay que demostrarles que el pueblo no es tonto, que bien sabemos quiénes son los verdaderos enemigos de la humanidad, quiénes son los que atentan en contra del bienestar político, económico y social de todos los nicaragüenses.

Hay que parar la repartidera que se tienen los que creen que Nicaragua es un pedazo de pastel del cual todos se reparten un pedazo. Arnoldo Alemán, Daniel Ortega y todos sus discípulos corruptos deben dejar a Nicaragua en paz.

Ya consiguieron el dinero que tanto deseaban, ¿para qué quieren más? Recuerden que aquí en la tierra pueden sobornar e intimidar a la gente para salirse con la suya, pero algún día van a tener que rendir cuentas y enfrentar a la verdadera justicia, que es la justicia divina y de ésa no se escapa nadie. Ahí no hay ni sobornos ni intimidaciones.

San Francisco, California, EE.UU.

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