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Materia del MECD da buenos frutos
Anne Pérez Rivera
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Agujas, tela, Kamba (un material de plástico suave) y la rafia (un hilo grueso importado de El Salvador), son los principales productos para la realización de unas lindas canastas multiusos.
El costo de los insumos es un poco alto, un poco más de cincuenta córdobas por cada canasta, pero las ganancias pueden ser mayores. Eso es parte de lo que Dania Ferrera Salgado ha aprendido en su clase de orientación y cultura laboral.
Dania estudia tercer año en el Centro Autónomo Instituto Nacional de Las Segovias (CAINS-Ocotal) y al igual que los estudiantes de 23 centros educativos a nivel nacional, es parte del pilotaje para la validación de la clase orientación y cultura laboral.
“La clase pretende que los estudiantes, en conjunto con los profesores, ideen proyectos, y luego los lleven a la práctica”, explicó Ernesto González, codirector nacional del proyecto de apoyo a la reforma educativa básica y media, con orientación y habilitación laboral, del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD).
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En el marco de la clase piloto, los estudiantes del Instituto Juan XXIII de San Marcos, Carazo, produjeron un vinagre con productos totalmente naturales; mientras los estudiantes del Instituto Nacional de Chinandega elaboraron algunas artesanías que reflejaban la importancia del desarrollo de las manualidades para mejorar el núcleo familiar.
Otros estudiantes elaboraron vino, a través del procesamiento de la fruta calala.
La clase de orientación y cultura laboral es impartida para crear en los estudiantes una cultura dentro del mundo del trabajo, por eso la dinámica de la clase permite que los alumnos desarrollen una cultura propia, que les permita sobresalir en el mundo laboral, aseguró González.
El codirector del proyecto de apoyo a la reforma educativa básica y media también dijo que “los estudiantes evalúan el costo del proyecto, y la importancia para elaborarlos, es una manera de ir teniendo conciencia empresarial”.
ROMPIENDO ESQUEMAS
Uno de los aspectos que se evalúo en el desarrollo de la clase, es la efectividad para romper el esquema de que el examen debe ser escrito.
“En esta clase, los estudiantes pueden ser evaluados en las distintas fases del proyecto, y la nota final debe ser evaluada al concluir el proyecto”, explicó González.
Los resultados de la aplicación de la clase orientación y cultura laboral han sido positivos, según la evaluación hecha por el MECD. Por lo que en el 2006, la clase se extenderá hasta 100 escuelas, dijo el codirector nacional del proyecto de apoyo a la reforma educativa básica y media.