La emoción que invadió a los jóvenes que andaban en un viaje por Venezuela y a sus padres, aplacó los intentos de manipular políticamente el reencuentro familiar.

Regresan por tierra los que fueron a Venezuela

Wilder Pérez [email protected] Las angustias causadas por el incidente del martes, cuando un avión casi realiza un aterrizaje forzoso en suelo nicaragüense con 221 personas a bordo, concluyeron ayer con múltiples escenas de padres abrazando a sus hijos. Los muchachos nicaragüenses regresaron anoche en tres buses, procedentes de San Salvador, junto a otra delegación de […]

Wilder Pérez [email protected]

Las angustias causadas por el incidente del martes, cuando un avión casi realiza un aterrizaje forzoso en suelo nicaragüense con 221 personas a bordo, concluyeron ayer con múltiples escenas de padres abrazando a sus hijos.

Los muchachos nicaragüenses regresaron anoche en tres buses, procedentes de San Salvador, junto a otra delegación de jóvenes de Costa Rica, que participaron en un encuentro internacional de juventud de izquierda en Venezuela.

El reencuentro tuvo lugar en el Centro de Capacitación Olof Palme, 49 horas y 15 minutos después de lo planificado, ya que el martes el avión en que venían tuvo problemas con el tren de aterrizaje y debió aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Comalapa, en San Salvador.

Tras un abrazo con su padre que duró muchos minutos, el joven Álvaro García dijo que se sintió como volver a vivir.

“Para mí es un milagro estar en mi patria, estar vivo, porque lo que pasamos en el avión fue algo que no se lo deseo a nadie, ni a ningún enemigo, porque fue algo horrible”, dijo García, con el rostro brillante de tanto llorar. Su padre, también entre llantos, comentó que temió no volver a ver a su único varón.

Por su parte, Lissethe Silva, dijo sentirse tan feliz de volver a ver a su hija Tatiana, que no podía describir la emoción.

“El martes, cuando estaban sobrevolando sobre Managua, sentí que toda la adrenalina se me había ido no sé a dónde y comencé a temblar. Ahora estoy feliz”, aseguró.

EL LADO OSCURO

La felicidad era mayor después del maltrato que los jóvenes habían recibido en El Salvador.

La periodista Selma Flores, que viajó junto a la delegación, confirmó que estuvieron detenidos en el avión dos horas tras haber aterrizado. Eso habría provocado falta de oxígeno dentro de la nave y algunos desmayos, entre los ocupantes, que habían pasado el susto de estar frente a un inminente impacto en tierra.

Al salir, los jóvenes fueron recibidos en la pista por miembros de la fuerza canina salvadoreña, e hicieron fila por cuatro horas mientras sus maletas eran revisadas minuciosamente.

El viaje de regreso por tierra se retrasó varias horas, y la ansiedad afectó a algunos de los jóvenes, al punto que una de ellas, Massiel Lumbí, se bajó diciendo eufórica que seguiría “luchando por la revolución”.

Al parecer el recibimiento quiso ser politizado por el partido político que siguen los jóvenes. Al llegar los buses con los jóvenes, un grupo empezó a gritar: ¡Daniel!, ¡Daniel!, pero la consigna no tuvo eco, pues por lo único que estaban interesados los padres era en abrazar y besar a sus hijos.

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