- Judicial aceptó acusación por asesinato, contra el taxista que habría disparado al periodista Adolfo Olivas
- “¡Vas a matarlo!”, le gritó un vecino pero Osegueda accionó su arma contra el corresponsal de LA PRENSA
Elízabeth [email protected]
El Juez de Distrito Penal de Audiencias de Estelí, Oscar Aquiles Castillo, admitió ayer la acusación por asesinato en contra de Santos Roberto Osegueda Palacios, quien habría ultimado de dos balazos al corresponsal de LA PRENSA, Adolfo Olivas Olivas, el domingo pasado.
El judicial también aceptó la solicitud de la representante del Ministerio Público, Araceli García Urbina, de mandar a prisión preventiva a Osegueda, por considerar que “existe el peligro concreto de que el acusado estando en libertad podría cometer graves delitos”.
La defensa alegó que era un atenuante a favor de Osegueda, el haberse entregado voluntariamente a la Policía, y ofreció en garantía la casa en que habita, que está a su nombre en el Registro de la Propiedad.
El acusado permaneció con los brazos entrelazados y con un parpadeo constante, mientras escuchaba los alegatos de la Fiscalía. De vez en cuando dirigía la mirada hacia los periodistas que cubrían la audiencia.
Un “sí” fue lo único que escucharon del imputado, los presentes en la audiencia preliminar. Él llegó al recinto judicial con camiseta blanca y pantalón negro. Al salir de la audiencia, Osegueda continuó en silencio, no respondió las preguntas de los periodistas, relacionadas con el crimen.
Un grupo de vecinos y familiares de Adolfo Olivas se apostaron en la parte trasera del recinto judicial y muchos le gritaron: “¡Asesino! ¡Asesino!..”
Una pariente de la víctima, Lastenia Olivas, lamentó entre sollozos: “Mi deseo era agarrarlo, pero no pude”.
“ES UN CRIMINAL”, DICE VIUDA
Azucena Melgara, viuda de Olivas, se mostró satisfecha con la primera decisión del judicial “porque este hombre no puede estar en la calle… Si es un criminal, un asesino, tiene que estar guardado, porque, qué es lo que va a esperar, que huya… No, tiene que estar preso”.
La Fiscalía destacó en su acusación que según los testigos, al encontrarse a unos 80 metros de distancia de su casa, Olivas descendió del vehículo y casi al mismo tiempo lo hizo Osegueda, quien en ese momento conducía el taxi placas T-5086, y antes de que la víctima llegara a su casa, lo alcanzó, le dio un golpe en el rostro y realizó un disparo al aire. Luego lo condujo encañonado nuevamente hasta donde estaba el vehículo. En ese lugar le realizó dos disparos por la espalda.
AMENAZA A TESTIGOS
Después, Osegueda se dio a la fuga y efectuó varios disparos en contra de los testigos que, alertados por los disparos iniciales, salieron de sus casas para indagar sobre lo sucedido.
Uno de los testigos que menciona la Fiscalía es Luis Octavio Benavides Martínez, vecino de Olivas, quien relató que desde el interior de su vivienda escuchó voces y al asomarse apreció que, frente a un entablado, el ahora detenido golpeaba al corresponsal de LA PRENSA. En ese momento hizo un disparo al aire.
“¡Vas a matarlo!”, le gritó Benavides, según el relato de la Fiscalía en su acusación. Benavides dijo a las autoridades que antes de salir a la calle, escuchó dos detonaciones y cuando alcanzó a llegar hasta donde estaba el taxi, observó que Olivas estaba en el suelo.
Según la relación de hechos de la Fiscalía, el periodista ya herido fue trasladado en otro taxi al Hospital San Juan de Dios, donde el médico Uriel Ulises Espinoza determinó que la víctima ya no tenía signos de vida.
El sospechoso corrió con dirección norte y realizó tres disparos más.
Osegueda fue reconocido como el taxista que les prestó el servicio, por José Ignacio Castellón, quien esa madrugada acompañaba al periodista asesinado, y por Karina Massiel Jarquín, otra pasajera que en el trayecto abordó el vehículo en que viajaba la víctima.
NO APARECE EL ARMA
Momentos antes de la audiencia, la fiscal departamental Sandra Matta, manifestó que el arma con que le quitaron la vida a Olivas no fue encontrada, tampoco el celular que portaba el periodista y del cual extrañamente han realizado dos llamadas a una agente policial de Estelí, posterior al crimen.
La primera la realizaron en horas de la mañana del domingo 14 de agosto, horas después del crimen, y se escuchaba el llanto de un niño.
La fiscal Matta dijo que envió una solicitud por escrito a la Policía, para que amplíe las investigaciones. “Es una cartita donde yo le solicitaba se esclareciera o se agotaran todas las posibilidades para averiguar el móvil del hecho, para el esclarecimiento del mismo y para determinar la responsabilidad de todas las personas vinculadas al delito”, dijo Matta.
Extraoficialmente se conoció que un testigo, que es considerado clave en las investigaciones y que no fue entrevistado por la Policía, acudirá esta mañana a la Fiscalía para rendir declaración y aportar nuevos elementos al proceso.
La audiencia inicial fue fijada por el judicial para el próximo jueves 25 de agosto.