Oliver Reyes Villalta
En estos días se le ha estado dando bastante atención al supuesto representante del deporte nacional y más específicamente del boxeo, a quien todos conocemos como el personaje más arrogante y soberbio que ha tenido el deporte nicaragüense en los últimos años: Ricardo Mayorga, quien nos ha representado de lo más pésimo en los campeonatos de boxeo internacional.
Esta persona cree que por tener dinero puede insultar, vociferar, maltratar y ofender a quienes de alguna forma le han hecho saber que es una persona muy desagradable, y no sólo por su forma de ser, ya que cada quien es dueño de sus actos, sino por el hecho de que es un representante del ciudadano nicaragüense, de la sociedad en sí.
Creo que por Mayorga en el extranjero nos consideran personas vulgares, sin ningún respeto por la integridad de las personas, que ofendemos a quien sea sin tomar responsabilidad de nuestros actos. Podrán decir que este señor viene de un estrato pobre, que tuvo que pasar por situaciones difíciles y que por lo tanto hay que aguantarlo. ¡Por favor! Eso es un insulto a la masa de gente pobre que lucha día a día por buscar el sustento, y que no anda insultando ni ofendiendo la estima de las demás personas.
Los cronistas deportivos, que son los que más cerca están de los atletas, deberían crear un rígido código de ética para los deportistas y así la gente en Nicaragua y en el extranjero nos sintamos orgullosos de nuestros atletas. El deporte es para entretener y educar, no para crear personas retrógradas y sin sentido de moral, que para eso ya tenemos suficiente con los políticos.