Mural de discordia

Maestro Mauricio Governatori En relación a mi decisión de retirar mi obra mural de su destino inicial, según el Convenio de Cooperación Cultural entre el INC y mi persona, que consiste en la realización de una pintura mural sobre panel en calidad de donativo, para ser ubicada en la pared este de la Sala Dariana […]

Maestro Mauricio Governatori

En relación a mi decisión de retirar mi obra mural de su destino inicial, según el Convenio de Cooperación Cultural entre el INC y mi persona, que consiste en la realización de una pintura mural sobre panel en calidad de donativo, para ser ubicada en la pared este de la Sala Dariana del Palacio Nacional de la Cultura, las razones fueron las siguientes:

Considero que la actitud de la Dirección de Patrimonio Cultural del INC carece de seriedad, ya que el acuerdo convenido fue realizar esta obra mural para el espacio y sitio antes mencionado, propuesto por ustedes mismos.

Patrimonio esperó hasta la última etapa del trabajo, que consistía en la instalación de la obra, para manifestar su desacuerdo con argumentos pocos sustentables, pues no es verdad que la obra modificará estéticamente el espacio ni mucho menos afectará la seguridad estructural de la pared en mención.

La actitud de Patrimonio no es más que un pretexto, con razones aún desconocidas por mi persona, para lograr que mi obra quede montada sobre un caballete. Si así sucediera nadie garantiza que el panel mural no sería removido de su sitio y manipulado con perjuicios sobre la obra, considerando que la técnica al fresco no permite que la obra sea móvil, sino que tenga una permanencia definida para el espacio para la cual ha sido diseñada y destinada.

Por otro lado, percibo un malentendido conceptual y técnico acerca de las características y condiciones entre una pintura mural y un pintura de caballete, que aunque no existe contradicción entre ellas sí existe una contraposición por la naturaleza de cada una de ellas.

Me llama mucho la atención la preocupación de Patrimonio, cuando en su debido momento no se manifestaron cuando restauraron el Palacio Nacional de la Cultura, perforaron y dañaron parcialmente los murales de los maestros mexicanos Arnold Belkin y Vlady y de igual manera la obra del maestro italiano Giancalos Splendiani, cuando se montó la Primera Bienal Centroamericana en el Palacio en la que los coordinadores de la Fundación Ortiz Gurdián perforaron con clavos de acero la obra mural de Splendiani.

Estoy claro que ésta no es intención de una persona en particular y por tal razón no considero a nadie específicamente responsable de este hecho reprobable, y que todo esto se debe a las presiones de Patrimonio Cultural, que impone una condición sin ningún tipo de alternativa de solución. Sin embargo, también considero que la directora general de l INC es una persona sensible a las artes y la pintura mural y que ha tenido las mejores intenciones al haber aceptado este proyecto.

Deseo manifestar que de mantenerse los términos iniciales del Convenio de instalar la obra en la pared este de la Sala Dariana del Palacio Nacional de la Cultura, no existirá ningún inconveniente de mi parte en culminar el proyecto del Convenio de Cooperación Cultural.

Cartas al Director

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