ACAN-EFE
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Rechazan ser país de “mareros”
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TEGUCIGALPA.- El canciller de Honduras, Mario Fortín, dijo esta semana que su país no es de “mareros”, al responder sobre una recomendación de EE. UU. a sus ciudadanos para que no visiten algunas ciudades hondureñas por la violencia.
“Honduras no es un país de mareros” (pandilleros), recalcó Fortín en declaraciones a periodistas, al ser consultado sobre las recomendaciones de la embajada de EE. UU. en Tegucigalpa, difundidas a través de su página en Internet.
El canciller hondureño recalcó que su país es de “gente honesta, trabajadora”.
La iniciativa de la embajada fue puesta en Internet tras el asesinato de un agente del Departamento Estadounidense Antidroga (DEA), el 29 de julio pasado, en el oriente de Tegucigalpa, supuestamente por un joven pandillero.
“¿Se imagina si por los hechos ocurridos el 11 de septiembre (de 2001 en Nueva York) todos los demás países hubiéramos hecho un llamado igual a que no visitaran los Estados Unidos? ¿Se imagina la repercusión de eso? No es justo que por un hecho se condene a un país”, apostilló Fortín quien condenó el asesinato del agente antidrogas.
La embajada recomienda no visitar “nunca” algunas regiones de la capital hondureña, especialmente mercados, ni otras ciudades como San Pedro Sula, la segunda más importante del país, ni el oriental departamento de Olancho.
Según Fortín, la embajada de EE. UU. ya habría retirado las recomendaciones para sus ciudadanos, pero no lo ha hecho.
La página sigue en Internet y recomienda, entre otras cosas, a los estadounidenses que residen en Tegucigalpa, que no vayan a dejar a sus sirvientas a sus casas porque viven en áreas inseguras para los extranjeros, sino que “mejor ofrézcale transporte de autobús o taxi”.
Un vehículo de doble cabina con vidrios oscuros, esperando cerca de su estacionamiento, es un signo potencial de peligro; si va los sábados a comprar vegetales al mercado frente al Estadio Nacional, vaya con su sirvienta y no lleve nada de valor, agrega la advertencia, que también instruye a los estadounidenses sobre cómo identificar a los agresores, por su vestimenta de “vago”, tatuajes en el cuerpo y ropa holgada.