Vicente Quadra
A sus 76 años —y a los trece de haber ejercido la Presidencia de la República—, escribió don Vicente este documento epistolar revelador de su personalidad y del ethos de toda una época. Datado en Granada, julio 1 de 1888, lo dirigió a su hijo José Antonio Quadra Gómez, quien viajaba a los Estados Unidos (Nueva York) y Europa (Londres, Manchester, Hamburgo, Génova y París) para realizar negocios a nombre de la “Compañía Josefa Quadra [esposa de don Vicente] e Hijos”.
Las compañías que comerciaban con don Vicente eran en Nueva York “Andrea & Cía”, “Pérez Triana y Cía.” y “Muñoz y Espriella”. En Londres “Isaac y Samuel”; en Hamburgo “Lucien Furguez”, “J. des Montis” y en Génova “Pedro Solari” y en París “Víctor Bavaque” y “Víctor Baud”. “En ambas casas expresadas tengo relaciones y créditos”, —explicaba en las instrucciones a su hijo, a quien especificó que la remisión de la mercadería fueran consignadas a San Juan del Norte, “si a Sáenz y Cía. o a F. A. Pellas, pareciéndome a mí más conveniente este último, porque siendo el dueño de la navegación a vapor del río y lago, dilatan menos para llegar a esta ciudad. La mercadería deben venir aseguradas, pues así las remiten los consignatarios de los Estados Unidos y Europa que mantienen pólizas abiertas de aseguro, que siempre cargan en sus facturas, aún cuando no se les advierta”.
José Antonio llevaba diez mil pesos oro y otra regular cantidad para distintos gastos y encargos. Los dos principales fueron para su padre y para el Obispo de León Manuel Ulloa y Calvo (1821-1879), amigo de don Vicente. Éstas fueron algunas de las mercancías para el prelado: “7 piezas de irlanda morada, blanca fina y para batas, ambas de dibujo menudo y la una sea verde y las dos de colores firmes”, “2 piezas de dril blanco de lino fino y de doble ancho para pantalones y sábanas respectivamente”, “2 cortes de casimir para pantalón, levita y chaleco”, “4 piezas de zarasa fina propia para trajes de sus hermanas”, “2 piezas punto blanco labrado para pabellones y las piezas de encajes correspondientes”, “1 pieza género de lino blanco labrado para manteles”, “12 servilletas para servicio de mesa”, “6 butacas fuertes y barnizadas”, y “24 silletas fuertes, solamente barnizadas”.
Este memorándum de oro —que reviste una solemnidad y un impresionante dramatismo—, lo publicó en Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano (Núm. 127, marzo de 1971, pp. 14-19) uno de los hijos de José Antonio: Orlando Cuadra Downing (1910-1908), con un “Resumen” de todos los fondos del viaje y las instrucciones precisas para adquirir mercancías. Su contenido perfila al autor de esta página como un rico e inteligente comerciante exportador.
1. En primer lugar, recomiendo encarecidamente a mi hijo, que en todo su viaje se comporte con honradez, juicio, cordura, moderación y prudencia, sin dar en lo más pequeño motivo para que se juzgue mal, y sin hacer ni hablar cosa alguna que desdiga el buen concepto que por fortuna se ha tenido de nuestra familia, aún en el exterior. Debe tener presente que va a países más adelantados y civilizados que el nuestro, y cuyos usos y costumbres ignora, y por lo cual es preciso tener cuidado hasta para hablar, y no dar ocasión a que se le tenga como muy ignorante o como presuntuoso o vano, lo que sería peor.
2. En todo su viaje no debe separarse de [su primo] Pedro Rafael [Quadra Pasos] por ninguna causa ni motivo voluntario, pidiéndole y oyéndole en todo y para todo, sus consejos e indicaciones, y yendo siempre en su compañía a todas parte a que tengan que ir, sea en la ejecución de sus respectivos negocios, o a paseo, diversión, visita particular o establecimiento público. Debe tener presente, mi José Antonio, su falta de conocimiento del mundo y que ella ha ocasionado sucesos desagradables, y aún desgracias, a jóvenes inexpertos que han ido por la primera vez a las grandes poblaciones a que va, en las que así como hay gente honorable y hasta bien intencionada y generosa hay multitud de malvados y muchos con apariencia de caballeros, de que es preciso precaverse con mucho cuidado y prudencia; y debe evitar el contacto y relaciones con los jóvenes corrompidos, que no faltan en dichas poblaciones, de todas nacionalidades y aún de las nuestras.
3. Teniendo siempre, mi José Antonio, los anteriores consejos e indicaciones, debe no llevar en su viaje ningún temor ni resolución, pues debe tener confianza en que por la misericordia divina, lo hará con toda felicidad y volverá sin ninguna novedad y sin encontrarla en nosotros, en nuestra familia, ni en nuestra querida patria. En lo sustos o temores que puedan tener en la navegación o por cualquier otro acontecimiento, no debe manifestarse pusilámine, manteniéndose con calma y procurando fortaleza y teniendo confianza en Dios que los sacará con felicidad, pues el miedo irreflexivo hace cometer disparates que muchas veces anticipan los malos sucesos y aun las desgracias.
4. Con respecto a gastos en dicho viaje, debe tener la conveniente y precisa economía, sin mezquindad y sin dejar de gastar lo que sea necesario, igualándose en este punto a Pedro Rafael, con quien debe hacer en común todos los gastos que puedan hacerse así y sin tener con él reparo alguno porque en una u otra cosa le toque mayor gasto, pues con mi dicho sobrino, debe observar José Antonio la mayor armonía y fraternidad, procurando cuidarse, servirse y ayudarse mutuamente en todo, y especialmente en caso de enfermedad u otro adverso, que Dios no permita. Con los otros compañeros de viaje y personas con quienes se relacione en los lugares a que va, debe mi hijo, tener las atenciones y deferencias que exige la buena educación y demanden las circunstancias; es bajo el supuesto del pleno conocimiento de su honradez y caballerosidad, pues de lo que no tengan o no se le conozcan esas cualidades, debe retirarse de ellos con prudencia y modo, y sin despreciarlos ni darles motivos de queja.
5. De todos los gastos que haga José Antonio, desde su salida de esta ciudad hasta su vuelta, debe procurar llevar cuenta exacta de los de alguna consideración y aproximada de los pequeños, y aunque sea calculada de los insignificantes, llevando dicha cuenta con la separación que exige el que según su naturaleza serán unos de mi propia cuenta y otros de la Compañía. De la de ésta serán los gastos de pasajes o fletes de mar, los de ferrocarril, carruajes y otras clases de transporte y los demás indispensables a su negocio y empleo, y serán de la mía, los personales de mi hijo dicho, como lo que compre para su uso, lo que gaste en paseos o diversiones a que vaya con Pedro Rafael, obsequios que haga a algún amigo, servicios personales que tenga que pagar, alguna limosna o donativo que tenga que dar, o en fin, todo lo que no sea preciso e indispensable para la ejecución del negocio de la Compañía.
6. Entre los que José Antonio compre para su uso, comparará un reloj y leontina de oro, igual al que tiene Luis, y el lleva de uso, lo dará a componer o mejorar para traérselo a José Vicente. También puede comparar algunas cositas que le parezcan buenas y a propósito respectivamente para traerle a su mamita, a sus hermanas y hermanos, a los niñitos de Miguel y a los demás individuos de casa y de la familia, siendo éstos independiente de los encargos que den por parte su mamita, sus hermanas y las pinturas de Luis (Quadra Gómez); y en proporción a los fondos de que va a disponer de mi exclusiva pertenencia, lo que le demuestro a delante.
7. José Antonio, desde su salida, debe poner telegramas de las partes en que se pueda hacer esto, y de adelante escribir con la mayor frecuencia posible, sin perder las ocasiones que se presenten de hacerlo aunque sea sólo dando noticia de su salud y de la de Pedro Rafael, noticias que deben ser exactas, cualquiera que sea la situación y circunstancia en que se encuentren. A las llegadas, desde Panamá o Colón, Nueva York y demás puertos a que van, o cuando sea necesario por otras causa, pondrá Cablegrama cuya dirección será “Vicente” con las palabras muy precisas que en los ordinarios puede ser “Muy bien” cuando efectivamente les vaya así, “bien salud” cuando vayan en condiciones comunes y “regular escribimos” o escribo, o escribiré, cuando hayan tenido alguna novedad, contratiempo o atraso, del que deben escribir sin tardanza; y en cuanto a los cablegramas que haya necesidad de poner, será con el número de palabras preciso para que se entiendan bien y no dejen duda, y la firma de todos será “Antonio”.
8. Aunque tengo la confianza en Dios y la creencia de que a mi José Antonio le irá bien en todo, y especialmente con respecto a salud, si por desgracia se enfermare, debe cuidarse mucho, buscar buen médico que los asista, persona que lo cuide y todo lo que sea necesario y conveniente, gastando para ello cuanto sea preciso, pues en eso no debe precaverlo, usando de toda precaución y no cometiendo ningún desarreglo, y especialmente el de exponerse sudando al aire frío, del que debe resguardarse cubriéndose.
Si a Pedrito, le parece bueno y tienen tiempo no será malo visitar en Nueva York a Don Alejandro Cothea, que es el Cónsul de Nicaragua, conocido mío.