- Arzobispo reclama devoción ante fiestas de “Minguito”
ACAN-EFE
El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, exhortó ayer a la población de esta capital a no consumir licor durante las tradicionales fiestas de agosto de diez días, que comienzan mañana y finalizan el próximo 10.
“Sería bueno que podamos vivir nuestras fiestas sin tomar licor y que los católicos promuevan la fe y la devoción por Santo Domingo de Guzmán”, declaró ayer monseñor Brenes a la televisión local.
Abogó porque en las peregrinaciones del 1 y 10 de agosto, de diez kilómetros, el pueblo aumente su fe católica, no se informe de tantos borrachos ni saldos trágicos que lamentar como en otros años.
Según la tradición, una procesión multitudinaria, calculada en 500,000 personas, traslada el 1 de agosto la imagen de Santo Domingo de Guzmán de su santuario en Las Sierras, sur de Managua, hacia un templo del mismo nombre en el antiguo centro de esta capital.
La imagen del Santo permanece diez días en el templo de Managua, donde decenas de miles de creyentes bailan ante Santo Domingo de Guzmán al son de la música popular de marimbas de arco y el estallido de petardos.
Tras los diez días de estancia en Managua, el Santo es regresado nuevamente a su santuario el 10 de agosto, también en otra gran peregrinación.
Está previsto que unos 1,800 policías, uniformados y de civil, participarán tanto en “la traída” como en la “dejada” del Santo, para promover el orden en la procesión y resguardar la seguridad de las personas.
El cordón de seguridad de la imagen de Santo Domingo estará a cargo de 100 miembros de las Brigadas Especiales de la Policía, de 300 agentes vestidos de civil y de decenas de jóvenes ex pandilleros que se han reinsertado a la sociedad.
Paralelamente a la “traída” del Santo, en Managua se desarrolla el desfile hípico más grande de Nicaragua, en el que participan miles de caballistas que realizan un recorrido espectacular en la zona norte y sureste de Managua.