Estadio de Matagalpa

Leopoldo Villalta López ¡LA PRENSA!, gritábamos los cipotes todas las tardes en la casa de doña Luz Marina, frente al parque Darío. Nos daba el periódico para venderlo a tres riales, y entregarle un chelín, por la mañana, en casa de doña Haydée, frente a la Rosa Cueva. Nos entregaba el periódico Novedades, con la […]

Leopoldo Villalta López

¡LA PRENSA!, gritábamos los cipotes todas las tardes en la casa de doña Luz Marina, frente al parque Darío. Nos daba el periódico para venderlo a tres riales, y entregarle un chelín, por la mañana, en casa de doña Haydée, frente a la Rosa Cueva. Nos entregaba el periódico Novedades, con la infaltable foto de Tachito en la primera plana, para venderlo a chelín. El 5 de mayo de 1975 llegamos todos los vende periódicos, pedimos doble cuota y nos fuimos al estadio, donde Somoza en su cajita de vidrio se tiraba su chagüite. Se vendieron todos los periódicos porque el empleado público se sentía más seguro con Novedades bajo el brazo, aunque no la leyera.

Se derribó la barda izquierda para que entrara la caravana. Somoza dijo: no se preocupen, este campo pronto será un moderno estadio. En los 11 años de gobierno sandinista, en reiteradas ocasiones se repitió el discurso de Somoza, pero sólo fue discurso.

En el gobierno de doña Violeta se realizaron gestiones con equipos de grandes ligas para conseguir la iluminación. Cuba donó la pizarra eléctrica y se trajo a Matagalpa. La Asamblea Nacional aprobó una cantidad para el mejoramiento del campo, pero de pronto todo se paralizó.

Llegaron los hermanos Centeno Roque y fue como una llamarada de tusa, un increíble derroche de dinero, contratos caros a jugadores extranjeros, donaciones públicas a iglesias en medio de los juegos, se consiguió el trofeo de campeón nacional y una gran celebración, se ofreció, la remodelación e iluminación, los Centeno se jubilaron y todo quedó en proyecto.

En la campaña de Sadrach Zeledón se ofreció lo mismo, pero una vez electo alcalde se aclaró que una cosa es el candidato y otra el funcionario. No hubo nada de nada.

Nelson Artola, ganó la Alcaldía y se reinició el beisbol, se llegó a la final con el Bóer. Buen beisbol en pésimo estadio. Se ofreció para el próximo campeonato la iluminación y un mejor estadio, Dios quiera que sea realidad. Después de 30 años los matagalpinos recordaremos los buenos gobiernos y este alcalde cuenta con tres elementos a su favor: le gusta el beisbol, es del círculo de confianza de Daniel y recibe el seis por ciento de transferencia del presupuesto nacional.

Cartas al Director

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