Estudiantes

William Galo P. De pronto siento que ha pasado mucho tiempo de los últimos actos vandálicos que una minoría de estudiantes de la UNA, de la UNAN y de la UCA, llevan a cabo obedientemente con cierta periodicidad contra su pueblo, destruyendo vehículos, peor aún, disfrutando con esa destrucción, como si se tratara de un […]

William Galo P.

De pronto siento que ha pasado mucho tiempo de los últimos actos vandálicos que una minoría de estudiantes de la UNA, de la UNAN y de la UCA, llevan a cabo obedientemente con cierta periodicidad contra su pueblo, destruyendo vehículos, peor aún, disfrutando con esa destrucción, como si se tratara de un grupo enemigo que viene a atacar y destruir a Nicaragua, pero es su propio país, el país de sus padres, el país que también será de sus hijos.

Por supuesto que toda esa barbarie que ha cobrado vidas valiosas para la Patria y la familia de las víctimas afecta terriblemente la imagen de nuestra sufrida Nicaragua y de los propios nicaragüenses que sufren el señalamiento en el extranjero.

¿Por qué tanto tiempo de descanso? ¿Qué están tramando? No es normal un período tan prolongado sin esos actos bochornosos en que lastimosamente se ve involucrada parte de la juventud universitaria nicaragüense en lugar de aprovechar el tiempo para cultivar el hábito de la lectura, para prepararse estudiando y ser mañana un buen profesional que sea honra de la Patria, un hombre de bien que sea honra de sus padres.

Pero voy al grano, a lo que me motivó escribir este comentario, y es que en dos oportunidades escuché a dos altos ejecutivos de grandes empresas con negocios en el país que querían contratar a dos jóvenes profesionales en el ramo para representantes técnicos en Nicaragua, y uno de ellos me solicitó colaboración para encontrar a la persona idónea. Pero, lo que me llamó poderosamente la atención fue que ambos ejecutivos coincidieron en que los candidatos deberían ser graduados en la hermana República de Honduras en un centro que tiene prestigio a nivel del continente americano, y que no aceptarían a nadie de la correspondiente facultad de Nicaragua, ya que éstos en lo que son expertos es en tirar morterazos. ¡Qué tristeza!

Quisiera que este comentario haga reflexionar a estos jóvenes, que comprendieran que son manipulados como tontos útiles por dirigentes inescrupulosos. Que asuman métodos civilizados para hacerse escuchar, como son el diálogo y las marchas verdaderamente pacíficas.

Cartas al Director

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