- Dice que ahora la celebración tiene connotación sectaria y familiar
Jorge Loáisiga [email protected]
Luis Carrión es otro de los comandantes de la Revolución Sandinista separado del Frente Sandinista (FSLN) que no ve posibilidades de un arreglo con sus antiguos compañeros, mientras exista en el partido un sistema corrupto y corruptor, que lo que busca son cuotas de poder a cualquier costo.
Carrión compartió con LA PRENSA sus opiniones sobre el significado de la revolución y lo que él considera que ha sido el legado de aquella gesta del pueblo nicaragüense.
¿Cómo ve Luis Carrión esta celebración del 26 aniversario de la Revolución?
Los sandinistas han celebrado tradicionalmente el 19 de julio como una oportunidad para volver a tener contacto con sus experiencias del período de la Revolución, sin embargo creo que los que asisten al 19 de julio no son necesariamente gente que le está dando apoyo Daniel Ortega. Simplemente es un momento que tienen para recordar la Revolución. Este año la celebración adquiere una connotación sectaria y familiar porque de alguna manera se enfoca contra los sandinistas que no son danielistas. Es una lástima porque yo creo que el 19 de julio debería moverse a ser una celebración nacional, en vez de ser la celebración partidista, de una cúpula y casi de una familia porque ahora ya lo organizan Daniel y su señora. Sacaron a Tomás Borge del juego.
¿Cree usted que sea posible una reconciliación entre la dirigencia que conduce actualmente el Frente Sandinista y los sandinista separados o expulsados?
Este conflicto no es nada personal. Yo no tengo nada personal contra ninguno de los que están allí, a pesar de que han montado campañas sumamente agresivas en contra mía, de Henry Ruiz, Herty Lewites y de todos nosotros. Aquí hay un problema político que afecta no sólo al Frente Sandinista sino que afecta a Nicaragua. Nuestro objetivo es, por una parte impedir la consolidación de un modelo de control total de las instituciones a través del pacto entre Ortega y Alemán, y crear espacios democráticos como una condición indispensable para poder hacerle frente a los grandes problemas que enfrenta el país; la pobreza, la ignorancia creciente. En este contexto y esta situación de control abusivo de las instituciones por parte de los pactistas, no es posible hacerle frente a los grades problemas nacionales y, por otra parte, poder rescatar las esencias del sandinismo.
¿Sí, pero es posible o no una reconciliación?
Si esta situación política se resuelve. Si estos señores aceptan que no tienen legitimidad política, si permiten hacer unas elecciones realmente limpias y sin exclusión de nadie y si como resultado de unas elecciones limpias aceptan la derrota, que sin lugar a dudas tendrían, cambian de actitud, cambian de comportamiento, pues, a lo mejor políticamente puede haber un entendimiento; pero son demasiadas las condiciones, en las condiciones actuales si eso no cambia no hay ninguna posibilidad de reconciliación, ninguna posibilidad de entendimiento.
En el año 90, cuando el FSLN perdió las elecciones, la Dirección Nacional del FSLN tomó la decisión de apropiarse de bienes del Estado para sobrevivir como partido político. ¿Usted estuvo de acuerdo con aquella decisión? ¿conoce si había una lista de las cosas que se tenían que tomar del Estado para el partido?
Hasta donde yo recuerdo fue un proceso bastante desordenado. No había lista de bienes, no fondos definidos, ni incluso de una manera explícita se dijo se van a tomar tales bienes para preservar la capacidad económica ahora que ya está fuera del gobierno. En ese proceso hubo mucha gente, dirigentes, que tenían posiciones de apropiarse muchas cosas. Eso nunca estuvo muy claro.