Las chinelas, la ropa, los libros de los niños que asisten a los círculos de estudio, es un uniforme tan diferente como la vida que llevan. A diferencia de otros pequeños, ellos deben lidiar con las responsabilidades laborales.

Escuela nocturna para pequeños adultos

Todos los niños sueñan que al crecer serán policías, abogados, enfermeras o maestras, pero otros van experimentando lo que es trabajar cargando mercaderías, vendiendo en las calles o encerrados en casa haciendo trabajos domésticos, como lavar, planchar, cocinar o barrer. Estos niños que sueñan con crecer, ya hacen cosas de grandes y no se dan […]

  • Todos los niños sueñan que al crecer serán policías, abogados, enfermeras o maestras, pero otros van experimentando lo que es trabajar cargando mercaderías, vendiendo en las calles o encerrados en casa haciendo trabajos domésticos, como lavar, planchar, cocinar o barrer. Estos niños que sueñan con crecer, ya hacen cosas de grandes y no se dan cuenta que ya son pequeños adultos

Arlen Regina Pé[email protected]

La maestra explica a los alumnos que el líquido no tiene forma, que adquiere la del envase donde se deposita. Los niños ponen atención mientras acomodan sus pies descalzos en las patas de las sillas y dejan sus chinelas en el piso.

“Si lo ponen en una taza el líquido se acomodará a esa forma, si lo ponen en la botella, la de la botella”, dice la maestra.

Como el líquido que adquiere la forma de los envases, los estudiantes asumen dos roles durante el día. Temprano venden en las calles, cargan cosas en los mercados o hacen oficios domésticos, y al caer la tarde, cansados por la faena, asisten a clases.

Los niños que están dentro de los círculos del Proyecto de Educación Continua de Jóvenes y Adultos, tienen responsabilidades mayores que la de los demás pequeños.

Por razones económicas, de tiempo o por haber entrado en el concepto de “extra edad” que no es más que estar muy grandes para compartir las aulas con los más chicos, no pueden entrar en la educación regular y tienen que llevar clases con adultos.

El Programa de Educación Continua para Jóvenes y Adultos atiende a 95 mil estudiantes a nivel nacional en las dos modalidades formal y no formal. En la formal lo hace en escuelas, como un turno nocturno, y en la no formal a través de círculos de estudio donde en tres niveles se cursan los seis grados de primaria.

COMENTARIOS CRUELES

Con la mirada baja y los ojos llorosos Jesús Alberto Alemán Pascua, de 11 años, sale de un pequeño salón improvisado en las oficinas del Ministerio de la Familia en Masaya y relata que antes estudiaba en la modalidad regular, pero los demás niños lo molestaban “cuando llegaba feo”.

Jesús es moreno, con un tamaño normal para su edad, delgado, y de pelo oscuro. Al verlo uno no entiende el concepto de feo, pero cuando dice que “los niños lo neceaban porque llegaba en chinelas”, se centra la atención en sus pies sucios, la ropa gastada y se comprende que al decir feo, es porque no tiene los recursos económicos para comprar los zapatos negros y el uniforme azul y blanco.

Pero la falta de dinero no es porque no sea un niño esforzado, porque este pequeño trabaja ayudándole a su mamá en la casa, lo único es que no recibe remuneración económica por hacerlo, a diferencia de su progenitora, que trabaja limpiando en la escuela Cristóbal Rugama en Masaya.

Jesús tiene dos hermanos, uno de 14 que trabaja en una vulcanización y otro de diez que aún está estudiando en una escuela regular.

MUJERCITAS

Jesús lleva el tercer nivel del programa que ejecuta el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Se siente más cómodo en los círculos de estudio porque comparte el aula con otros niños trabajadores.

Daisy Elizabetth García Mercado, de 11 años, también hace trabajo doméstico. Ella tiene dos hermanos varones de 15 y 13 años de edad, que trabajan vendiendo frutas y estudian en el pequeño salón improvisado en Mifamilia.

“Con este horario nos da más tiempo, yo lavo la ropa de la familia, pero cuando sea grande quiero ser profesora”, comenta García.

Katherine Fabiola Montalván González, de 14 años, vende helados desde muy pequeña. Abandonó la escuela regular porque faltaba mucho a clases por el trabajo y decidió integrarse a los círculos de estudio.

En la familia de Katherine son cinco hermanas, al igual que ella, la menor de 12 años ya está trabajando.

Cuando sea grande quiere aprender computación y hasta ahora va por buen camino porque le ha tomado mucho amor a las Matemáticas y al Español.

Fabiola de los Ángeles Gómez estudió hasta quinto grado en la escuela regular, ahora dedica sus mañanas a labores caseras. “Cocino, lavo trastes, barro mi casa, y otros oficios como ir a la venta, mis hermanos trabajan vendiendo, o de empleados”, relata.

Añadió que la mayor de sus hermanas trabaja en Costa Rica y su mamá vende zapatos.

Cuando sea mayor Fabiola quiere ser abogada.

DOBLE APRENDIZAJE

En el preescolar Sol de la Libertad de Masaya, se realiza otro círculo de estudio, también de tercer nivel.

La matrícula en este círculo de estudio es de 15 estudiantes, pero apenas asistieron ocho.

Entre ellos está Cairo Francisco Madriz García, de 11 años, quien por las mañanas aprende a rozar y por las tardes estudia para finalizar la primaria y algún día cumplir su sueño de ser policía.

“En las mañanas me enseñan viveros, donde aprendo a rozar, a las mujeres les enseñan belleza”, cuenta Cairo.

Comentó que sus hermanas si van a la escuela regular, pero además le ayudan a cocinar a su mamá.

PACIENCIA EN LOS PRIMEROS PASOS

Anielka Selva Ruiz, de 26 años, es la maestra que mostraba a los pequeños en el auditorio de Mifamilia las formas que podían asumir los líquidos.

Ella es maestra en las escuelas regulares y aseguró que la diferencia de impartir clases en los círculos de estudios es que la primaria se ve en tres niveles. En el primero se imparte primero y segundo grado, en el segundo, tercero y cuarto; y en el tercero se completan los últimos grados de primaria.

Pero la mayor diferencia es adecuar la clase a la realidad que viven los alumnos que se incorporan a los círculos.

“Hay que adecuarse a la edad, al modo de vida que ellos tienen, porque no es igual al modo de vida que tienen los otros niños y el horario porque debe ser estabilizado para que puedan recibir las clases y la asistencia, porque como son niños trabajadores faltan a clases”, explicó Selva.

Añadió que en ocasiones recibe la visita de madres de familia que les dicen que el niño no asistió por estar enfermo, pero a veces lo que no quieren decir es que el niño anda trabajando.

Comentó que cada niño es especial y que las maestras deben de recordar que detrás de cada niño hay un caso diferente.

“Jesús estaba llorando y no quería entrar a clases porque le daba pena entrar en chinelas. Él a veces no viene porque no tiene ropa para venir”, relató Selva.

Comentó que la paciencia es un elemento importante a la hora de impartir clases a estudiantes extra edad. Paciencia que ha practicado al impartir clases por la mañana en un preescolar comunitario.

Cinthya Useda Caldera, maestra del círculo de estudio de primer nivel que se imparte en la escuela Cristóbal Rugama, también da clases de preescolar por las mañanas y a estudiantes extra edad por las noches.

Ella comentó que “la vida cotidiana va incidiendo en lo que es la educación de los adolescentes a los que le imparte clases”.

“La mayoría de ellos trabajan desde pequeños y hay un momento en que se quieren matricular y no pueden hacerlo por su edad y vienen aquí”, añadió Useda.

Comentó que para apoyar mejor a los 22 estudiantes que tiene matriculados en este círculos forma en equipos, para que los que saben más apoyen a los que están iniciando y estos últimos se sientan más incorporados a la clase.

HECHO PARA ADULTOS

Nidia Verónica Gurdián, directora del Programa de Educación Continua para Jóvenes ya Adultos, explicó que este programa se diseñó para las personas mayores de 15 años que no estaban incorporadas a la educación regular, pero ha funcionado para apoyar a los niños trabajadores que son pequeños adultos por tener las responsabilidades del trabajo a temprana edad.

HIJA DE LA ALFABETIZACIÓN

“En los años ochenta este programa era una especie de viceministerio, porque tuvo a su cargo todo lo que es la Cruzada Nacional de Alfabetización y eso le dio una connotación muy importante en lo que es la estructura del Ministerio de Educación. Luego en los años noventa para ser una dirección del ámbito de la dirección general de educación”, comentó Gurdián.

Señaló que este programa depende en gran medida del financiamiento que se tenga para ejecutarlo, ya que aunque el costo por alumno es de 45 dólares anuales aproximadamente, para los estudiantes no tiene ningún costo y se les facilita todos los materiales de manera gratuita.

El programa se ejecutaba mayoritariamente con fondos propios pero de 1998 hasta el 2003 la cooperación Española entregó financiamiento bajo el nombre de Programa de Alfabetización Educación Básica de Adultos de Nicaragua (Paebanic).

Al terminar este apoyo el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) recibió el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con un préstamo de 10 mil dólares para cuatro años.

Cada año este programa gasta en total tres millones dólares.

ESTRUCTURA DEL PROGRAMA

La educación de adultos está estructurada con un currículo que incluye módulos de educación para el trabajo y cursos de habilitación laboral.

En el componente laboral el MECD recibe el apoyo de la Unión Europea.

En este programa trabajan cerca de 300 promotores que reciben de dos mil a tres mil córdobas por ser el contacto entre los círculos y las delegaciones. Además hay cinco mil facilitadores, uno por cada círculo de estudio, que ganan un incentivo de 500 córdobas por impartir las clases.

RETOS Y AVANCES

Este año el Programa de Educación Continua para Jóvenes y Adultos estrenó la modalidad de secundaria, con las mismas características que la primaria.

“Para noviembre 2004 se hizo un decreto ministerial autorizando la creación de esta modalidad, dentro de un programa no formal, hasta completar el bachillerato”, relató Gurdián.

En este esfuerzo el Instituto Nacional de Educación de Adultos de México firmó, en enero del 2005, un convenio de colaboración para montar un modelo similar al que ellos tienen.

Otro logro es la incorporación de la educación de adultos intercultural bilingüe. Para esto se elaboraron materiales en Mískito y Mayagna.

Según Nidia Gurdián, esos círculos iniciarán a partir de agosto.

NUNCA ES TARDE

La educación de adultos fue planeada para personas como Andrea Orozco Jirón, de 40 años, quien decidió finalizar sus estudios para poder superarse y apoyar a sus hijos en su educación.

“Para mí lo primordial es terminar mis estudios. Me interesé para ayudar a mis hijos, porque hay cosas que yo no las sabía y no podía explicarles. Además esto me va a servir para salir adelante”, relató Orozco, quien llegó hasta tercer grado aprobado.

“Desde el año pasado estoy aquí y mi objetivo es terminar la primaria”, confirmó.

Andrea es madre de tres hijos, dos varones de 10 y 11 años y una niña de 12 años.

“Fue una decisión mía porque ya que se me presentó la oportunidad me decidí a estudiar. En el día trabajo como ama de casa, me mantengo ocupada y en la noche me desocupo”, señaló Orozco.

Comentó que su esposo, quien trabaja en una vulcanización se mostró de acuerdo con que ella finalizara sus estudios.

Invitó a las personas adultas a “que no sientan temor. A veces muchas personas dicen que no estudian por la edad porque ya es demasiado tarde, pero nunca es tarde para aprender”.

Marvin Antonio García, de 25 años, quien está aprendiendo sus primeras letras junto a los niños trabajadores en el círculo de estudio del colegio Cristóbal Rugama de Masaya.

Marvin tiene nueve hermanos, su mamá se dedica a hacer tortillas y su papá acarrea leña.

“Quiero pasar el grado para estudiar en un colegio normal, durante el día y aprender rápido. En el día hay jañas bonitas”, manifestó el joven.

Al finalizar su educación primaria quiere estudiar computación.

Nidia Verónica Gurdián, directora del Programa, manifestó que cada vez son más las personas que se incorporan a este programa.

Explicó que el Programa de Educación de Adultos toma en cuenta elementos como los horarios de los trabajadores y las migraciones.

“Tenemos el programa entre febrero y octubre porque ya en noviembre empieza la movilización de muchas personas en el campo por el corte de café y la zafra”, dijo Gurdián.

Una realidad diferente

“Ellos vienen después de mediodía, cansados de la faena diaria y vienen a estudiar, eso baja el rendimiento un poco. Porque no es igual un niño que pasa todo el día desocupado, que tiene mediodía para estudiar. Estos niños vienen de chinelitas porque no tienen zapatos. Yo los regaño y les digo que a veces ni yo tengo para comer y no nos vamos a estar fijando quién viene en chinelas o no”, manifestó la maestra Anielka Selva Ruiz, de 26 años.

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