Discursos

Judith Cordón M. Aunque es permanente el descontento del pueblo nicaragüense, no podemos cansarnos de protestar ante tanta ignominia de los políticos arnoldistas y sandinistas. Con la creencia de que tienen la verdad, ultrajan y avasallan a los oyentes con sus epítetos vulgares contra todos los que no piensan como ellos. Es difícil un cambio […]

Judith Cordón M.

Aunque es permanente el descontento del pueblo nicaragüense, no podemos cansarnos de protestar ante tanta ignominia de los políticos arnoldistas y sandinistas. Con la creencia de que tienen la verdad, ultrajan y avasallan a los oyentes con sus epítetos vulgares contra todos los que no piensan como ellos.

Es difícil un cambio en ellos, pues con tanta ambición de poder son ciegos y sordos ante el clamor de un pueblo que ya se encuentra desesperado por tanto atraso social, moral y económico, provocado por el fanatismo y adulación de unos pocos, a los líderes que tanto han perjudicado la débil y enferma democracia.

Sigamos rechazando cívicamente las reformas constitucionales que es un retroceso en la administración pública del país. Luchemos por la independencia y despartidización de los poderes, si no seguiremos secuestrados por los aduladores de ambos líderes.

Necesitamos una Contraloría donde verdaderamente los auditores vean los robos que han habido al pueblo nicaragüense, sin partidismo ni odios políticos, como han actuado hasta el día de hoy.

Ya es hora de que los políticos dejen en paz al pueblo, que los diputados actúen por y para el beneficio del pueblo, no manteniéndose callados la mayoría, con el teléfono o viendo pornografía en Internet. Hay que pensar en el bienestar de Nicaragua.

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