Heberto Jarquín Manzanares
Las agresiones contra los periodistas nicaragüenses están creciendo a niveles alarmantes. Me llena de coraje que un extranjero se haya dado el lujo de amenazar públicamente a los corresponsales Tatiana Rothschuh y Francisco López en San Carlos, departamento de Río San Juan.
Tatiana y Francisco son dos amigos y colegas que han tenido el valor de informar sobre el desastre ambiental que están causando los madereros en el sureste del país. Comprendo lo que significa que te “sentencien” personas que se creen los dueños del mundo, porque yo he tenido que enfrentar situaciones similares en el Triángulo Minero, donde individuos que tienen cuentas pendientes con la justicia se atreven a intimidar y acusar a los periodistas. Estos trogloditas quieren imponer la censura a punta de pistola porque no les conviene que publiquemos sus desafueros. Por eso insto a todos los comunicadores de Nicaragua a cerrar filas y a exigirle al Gobierno que aplique la ley en contra de las personas que quieren perjudicar y callar a los periodistas.
Me sorprende que la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y el Colegio de Periodistas no se hayan pronunciado ante los atropellos que se han cometido en los últimos días en contra de los comunicadores. No bajemos la guardia y declaremos sesión permanente porque en estos días se pronuncia la Corte de Apelaciones de Juigalpa sobre la sentencia del verdugo de nuestra compañera mártir María José Bravo. Nuestro lema debe ser: ¡Que prevalezca la justicia y se confirme la condena al asesino!
Periodista