Luis A. Navarro Urroz
Quisiera estar equivocado y que Dios me perdone, pero tengo la percepción de que nosotros seguimos siendo un pueblo cuyo comportamiento es totalmente predecible. Y lo que es peor, la clase política lo sabe y por eso juega con nosotros siempre que quiere y siempre que necesita.
Es casi seguro que ya estamos pensando en el 19 de este mes como el próximo feriado: a bacanalear se ha dicho. Y lo que es mejor aún, en Managua ya vienen las fiestas de Santo Domingo, a principios de agosto, durante diez largos días. Bárbaro. ¿Y los problemas que sufre el país, que nos afectan a todos y a cada uno de nosotros? Pues que esperen y pareciera que hasta se siente menos hambre cuando hay días feriados, con mucho aguardiente y bulliciosos chicheros.
Basta ya de ver los toros de largo, de pensar que “otros” nos ayudarán a salir de estos clavos, que “yo solo no sé qué hacer y que el viejito (el señor Presidente) ya se va, que sólo le quedan unos pocos meses. ¿Para que me voy a fregar?”
No señor. No seamos más un pueblo sumiso, fácil de manejar. Olvidemos las pachangas que sólo nos adormecen. No está la novia para tafetanes. Lo que hay que hacer es organizarnos, protestar y exigir. Esto tiene un costo que tenemos que pagar, y cuanto antes mejor y así saldrá más barato que si lo hacemos después.
Sorprendamos a los políticos criollos manipuladores en estos próximos meses con nuevas actitudes. Nada de fiestas, nada de vagancias, a trabajar se ha dicho para lograr el cambio que Nicaragua necesita. No seamos más un pueblo predecible, que esto nos ha llevado casi siempre al matadero.