Milton Ponce
La cobertura a los sucesos que acontecen en la capital y sus periferias es algo que lo acerca a uno con la población y cuando hablo de sucesos me refiero a los que atiende la autoridad policial e inclusive lo que sucede en los juzgados capitalinos en donde las fuentes de información son abundantes.
Los canales y sus noticieros presentan las mismas noticias, lo único que varía es la forma en que las presentan. Por eso los dueños y editores de los canales tienen que idear algo nuevo para lograr el primer lugar. He aquí donde entran en acción los reporteros, quienes por trabajar mucho tiempo en el campo de la nota roja se deshumanizan. No obstante, lo que hasta el momento no queda claro es que si el mejor noticiero de sucesos es aquel que informa todo, que no se le escapa nada o es el noticiero que informa los hechos más impactantes o espeluznantes que ocurren durante el día y la noche.
Los detractores de estos noticieros les llaman telebasura, basándose en que estos noticieros no contribuyen en nada a la sociedad, sino más bien incitan a que se cometan estos actos. Yo no considero que sean así, ya que está comprobado que la audiencia de éstos es innumerable, pero en fin en una “democracia” cada quien puede opinar lo que estime a bien.
Lo que sí arguyo a favor de los noticieros de sucesos es que la incidencia de éstos en la población se puede ver de doble vía: por un lado, los que dicen que dañan a la sociedad y por otro, los que dicen que es información real en horas reales. Esa información hace reflexionar a la población en cuanto a forma de comportarse y actuar a la hora que andan de parranda o en otras actividades: a nadie le gusta salir en escándalo por la televisión.
Por otro lado se conoce a los delincuentes y se toma medidas para no ser víctimas de éstos, por lo que cuentan con un arma más para su protección. Por éstas y otras considero que los noticieros de nota roja no son telebasura, sino más bien juegan un papel importante en beneficio de la población.