Al Vicepresidente

Ariel Montoya Luego de leer su artículo publicado en LA PRENSA el viernes 17 de junio del año en curso, lo felicito por reconocer públicamente, como liberal auténtico que es, “jamás ha conspirado” contra el Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños. En estos momentos de iniciación histórica, cuando el país, con el presidente Bolaños […]

Ariel Montoya

Luego de leer su artículo publicado en LA PRENSA el viernes 17 de junio del año en curso, lo felicito por reconocer públicamente, como liberal auténtico que es, “jamás ha conspirado” contra el Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños.

En estos momentos de iniciación histórica, cuando el país, con el presidente Bolaños a la cabeza, lleva a cabo toda una revolución de la transparencia que está recobrando la moral perdida y el desprestigio que nuestra tierra ha tenido como nación irredenta, qué bueno es saber que hay hombres como usted, que no se han prestado nunca a las malicias conspirativas de sectas y sectores antipatrióticos, entre los cuales hay algunos que, traicionando los hermosos ideales del liberalismo, se han vuelto más bien neocomunistas, al pactar con sus enemigos históricos sólo para repartirse privilegios. ¡Qué bueno que usted no sea uno de ellos!

Coincido plenamente con sus palabras, en el sentido de que este Gobierno debe terminar su período para el cual el pueblo lo eligió, y más aún, coincido con su apreciación de la continuidad en esta administración, “a pesar de los errores políticos —que usted señala— que tienen al país en tan difícil situación”.

La actual administración se caracteriza por muchas causas y estilos, entre los que destacan la lucha contra la corrupción, la austeridad y la visión de modernidad institucional con la cual se ha privilegiado la agenda económica más que la política, emancipando como ningún otro sistema, los valores humanos y solidarios, y por lo tanto auténticamente liberales, frente a una nación escabrosamente empobrecida.

Aunque falta mucho por hacer, al final de este Gobierno se cerrará con resultados favorables, con indicadores económicos en orden, con la imagen de un país más digno, más ético y más próspero: Una mejor Nicaragua que la que existía en el 2001.

Personalmente considero que el presidente Bolaños es liberal. Él es conservador en cuanto a su condición patriarcal, de hombre de familia y de valores, acorde a la cultura mundial neoconservadora. Pero es esencialmente liberal dada su visión económica, de libre empresa y de respeto a la libertad individual. Lo que nunca ha sido ni será el señor Presidente, es un neocomunista. Eso se lo aseguro.

Por ahora, Vicepresidente, lo que más importa es que el presidente Bolaños ha asumido decisiones duras y difíciles en aras de la libertad, la democracia y la paz social, decisiones que respalda la sociedad en general la comunidad internacional, ya que como decía Karl Popper, un auténtico liberal de todas las eras, “el optimismo es un deber”.

Pero ya que es de humanos rectificar, en este caso es de liberales aclarar, por lo que una vez más le reitero mi admiración y respeto, por su acertada posición frente al Presidente de todos los nicaragüenses.

Tal y como continuaría diciendo el maestro alemán del liberalismo (no el de El Chile), el futuro está abierto, y todos nosotros contribuimos a determinarlo por medio de lo que hacemos, ya que “todos somos responsables de aquello que sucederá”, diría Popper.

Secretario Privado de la Presidencia.

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