Edgard Amador D.
La marcha del jueves pasado no le importó a los diputados pactistas, contralores, miembros del Consejo Supremo Electoral o de la Corte Suprema de Justicia. Pensaron que como era en jueves, un día de trabajo, los miles de nicaragüenses no asistirían. Además, pensaron que la gente de los departamentos no acudiría por el costo que significaría trasladarse desde su vivienda al lugar asignado por los organizadores para iniciar esta marcha.
La marcha fue representativa del sentimiento de rechazo de la mayoría de los nicaragüenses contra el pacto y los pactistas, que se llenan la boca diciendo que fueron electos por el pueblo y que representan la voluntad del pueblo. Por eso fue el mismo pueblo el que les dio una verdadera demostración de desacuerdo con las actitudes de los políticos.
El pueblo está cansado de que actúen en su nombre y traten de imponer cambios en nuestra Constitución y en el sistema democrático del país, sin consultar a los que ellos mismos dicen que los eligieron. No podemos continuar esperando que organismos internacionales vengan a darnos la solución. Ahora lo que sigue es que las fuerzas vivas del país convoquen a un paro nacional a fin de exigir la revocación de todas las leyes producto del pacto y que permitan de una vez por todas que el Presidente electo por el pueblo, nos guste o no, pueda trabajar en esa paz tan ansiada por los nicaragüense y que parece ser, nunca acaba de llegar.
El pueblo decidió no continuar permitiendo tanto avasallamiento. Es cierto que de haber ocurrido algo, todos hubiéramos sufrido las consecuencias de esta medida, pero es preferible sufrir unos cuantos días que tener que seguir soportando eternamente esta situación. El país entero dijo: ¡Basta ya!
Ingeniero y empresario.