Anne Pérez [email protected]
El padre Fernando Cardenal, impulsor de la Cruzada Nacional de Alfabetización de los años ochenta, sostuvo que los planteamientos de la iniciativa de Ley de Alfabetización presentada por la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, aún son utópicos, pese a que consideró la iniciativa como un noble esfuerzo para disminuir el analfabetismo.
Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), el índice de analfabetismo en el país asciende a un 35 por ciento del total de la población.
Pese a que en Nicaragua hay diversos organismos que impulsan la alfabetización, “lo hacen de una manera no regulada e inestable”, expresó Orlando Mayorga, presidente de la comisión parlamentaria de Educación.
El artículo dos de la iniciativa establece que el MECD, las universidades y centros de educación técnica enviarán a sus estudiantes cada cinco años, por un período de tres meses, a alfabetizar. “Algo totalmente difícil de lograr, porque los estudiantes no están capacitados y no van a querer irse a alfabetizar a una alejada zona”, afirmó el padre Cardenal.
También debe considerarse, dijo Cardenal, que en tres meses, “es técnicamente imposible lograr el proceso de alfabetización, más bien sería frustrante para los supuestos alfabetizados”.
El obligar a los estudiantes a alfabetizar también puede ser un arma de doble filo, porque “los pueden obligar a enseñar, pero no a que lo hagan bien”, advirtió Cardenal quien además aseguró que no habría posibilidad para controlar el proceso de alfabetización a nivel nacional.
Debe considerarse que “la alfabetización no puede realizarse por obligación”, por eso hay que buscar mecanismos para fomentar la voluntad de los estudiantes e involucrar a los demás sectores sociales, explicó Cardenal.