Recuerdos

Aníbal Gallegos Borgen Con una emotiva ceremonia religiosa y el acompañamiento de numerosas amistades fue despedido hasta la última morada en el campo santo de Catarina el estimado ciudadano y centenario amigo, don Paulino Pavón Nicaragua, quien hace pocos días falleciera a la edad de 105 años. Su muerte fue causa de mucha consternación en […]

Aníbal Gallegos Borgen

Con una emotiva ceremonia religiosa y el acompañamiento de numerosas amistades fue despedido hasta la última morada en el campo santo de Catarina el estimado ciudadano y centenario amigo, don Paulino Pavón Nicaragua, quien hace pocos días falleciera a la edad de 105 años.

Su muerte fue causa de mucha consternación en su pueblo y localidades aledañas en donde gozaba del general aprecio. Nació un 15 de diciembre de 1900, sus progenitores fueron don Cristóbal Pavón y doña Francisca Nicaragua. Contrajo matrimonio con María Fonseca procreando nueve hijos de estos sobreviven cinco: Felícita, Rosa, Hernaldo, Rubén y Justo Pastor Pavón Fonseca, este último residente en EE.UU.

Cuando cumplió su centenario de vida, recuerdo que con toda lucidez hizo un pequeño recuento de la guerra de 1926 ya que su hermano Elías Pavón (q.e.p.d.) fue reclutado por los conservadores y llevado al cuartel de La Pólvora en Granada. “Entonces me fui también para ser ingresado a las tropas liberales que en ese entonces comandaba el general Moncada. Recuerdo que salimos en un vapor hacia la Costa Atlántica donde se libraron varios combates y el que más recuerdo fue el más sangriento en la Laguna de Perlas, ahí nuestros hombres derribaron un avión pilotado por el general Humberto Pasos Díaz”, narraba en ese entonces don Paulino.

Amigo de muchos otros personajes, como los generales Carlos Wasmer, Francisco Parajón, Beltrán Sandoval, el doctor Pedro José Zepeda Ortega, médico diriomeño que había llegado de México y Augusto Calderón de Niquinohomo, todos ellos ingresaron como voluntarios a la tropa liberal. Después de esta contienda bélica, contó don Paulino, el general Sandino no estuvo de acuerdo con el convenio entre el general Moncada y el coronel Stimson, por eso se enrumbó hacia la mina San Albino con otros soldados de esa región y así nació su estado mayor. “Y lo que yo nunca llegué a saber, o quizás alguien me diga cómo llegó al rango de General, General de Hombres Libres”, expresó.

Ahora que este viejo roble ha pasado a la presencia del Creador quise hacer esta remembranza, ya que ésta es una pequeña parte de su larga trayectoria en esta vida. También fue un campesino que le dedicó su tiempo a su finca, fue agricultor, caficultor, generoso y de buenas costumbres, virtudes por las cuales su muerte ha sido muy sentida. Y no me queda más que recordarlo siempre, y uniéndome al dolor de sus adoloridos hijos y demás familiares, les doy mis más sinceras condolencias y la certeza de que está en mejor lugar.

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