Tito Lagos Basset
La falta de seriedad y el infantilismo que denotan los artífices de la política criolla son la causa del malestar nacional. Todo lo que declaran airadamente por el día a los medios de comunicación lo celebran con carcajadas, burlas y borracheras por las noches entre sus amigotes y serviles. Se llaman a sus celulares para preguntarse uno a otro: “¿qué te pareció lo que dije? Ahora si lo tenemos acorralado”. Como que si no estuvieran tratando del problema de más de 5 millones de seres humanos.
Cuando veo las imágenes de estos actores y su forma irrespetuosa de expresarse, entiendo por qué es que el pueblo sigue sufriendo de toda clase de calamidades. Nadie, ninguno de los sectores políticos, es capaz de sacrificarse por el bienestar de la nación.
Creo que quien más ama es quien más se sacrifica. Sino que lo digan las madres. Y como ejemplo, está aquel pasaje bíblico cuando se presentaron ante el sabio rey Salomón dos madres que alegaban que el niño que estaba vivo era de ellas. Resulta que por la noche a una de ellas se le murió su hijo, entonces la madre del muerto lo que hizo fue cambiarlo con el niño de su compañera de habitación.
Así las cosas y en vista de que no se ponían de acuerdo y luego de muchos alegatos, pruebas y testigos, el Rey ordenó traer una espada y partir en dos al niño vivo, para que cada una se fuera con su parte. Dicen que en ese momento una de ellas pegó un grito enorme y dijo: “no, prefiero que lo conserve ella, pero no mate a mi hijo”. Eso es amar.
Yo invito a los actores de la política nacional que demuestren su amor al pueblo de Nicaragua, permitiendo que el destino de los próximos 17 meses sea llevado en paz por el gobierno de don Enrique Bolaños, que fue elegido por el pueblo para gobernar la Patria. Y no permitir en cambio que se utilice la espada para despedazar a lo que queda de la maltrecha economía y paz social de nuestra linda Nicaragua.
Los Ángeles, CA, EE.UU.