Educación

Javier Lacayo Desde hace mucho tiempo atrás he observado el sistema educativo en Nicaragua y me pregunto: ¿Por qué la deserción estudiantil? Cuando me bachilleré sentí que salía de un cajón a la nada; no sabía qué iba a hacer en el mundo, cuál era mi futuro o presente, qué me gustaba o qué quería […]

Javier Lacayo

Desde hace mucho tiempo atrás he observado el sistema educativo en Nicaragua y me pregunto: ¿Por qué la deserción estudiantil? Cuando me bachilleré sentí que salía de un cajón a la nada; no sabía qué iba a hacer en el mundo, cuál era mi futuro o presente, qué me gustaba o qué quería hacer.

Me bachilleré en uno de los mejores colegios de Nicaragua, un colegio jesuita: el Colegio Centro América, de donde se supone salen muchos de los mejores profesionales de Nicaragua. ¿Mi único destino era la carrera universitaria? ¿por qué todos teníamos ese destino, sólo ser profesionales?

Siento que la educación en Nicaragua dista de la realidad. Estudiamos para tener más cultura: Geografía, Historia, Matemáticas, Lenguaje, Física, Química y muchas otras materias. Si tales asignaturas no se cursan, nadie puede ser médico, arquitecto, psicólogo, administrador de empresas, etc.

Pero, ¿qué pasa con el resto de la población general: el obrero, amas de casa, el trabajador de una zona franca, el jardinero, los campesinos, los jornaleros, los vendedores de los centros de comida rápida (muchos de ellos profesionales)? ¿de qué les sirven tantos años de cultura, si eso no les enseña a reparar sus artefactos eléctricos, a reparar su tubería de agua, el sistema eléctrico de la casa o el automóvil, a sembrar o mantener sus siembras o animales, a cultivar, a conservar productos, a pintar? Tal vez me hubiera gustado ser cocinero o tener mi panadería, o mi taller de reparaciones. Pero no, mi destino tenía que ser el de un exitoso profesional. ¿Por qué? Tal vez porque mi clase social exige eso, o porque es lo que hace la mayoría.

Un aspecto importante que debemos analizar al valorar la deserción estudiantil es, ¿qué sabe hacer un bachiller cuando se gradúa? Imagino que la respuesta de la mayoría es: nada. Ahora, ¿qué gana un niño campesino al llegar hasta sexto grado de primaria (pues sus padres no pueden mandarlo a una escuela secundaria)? No creen que si en las escuelas les enseñaran a los niños a cultivar la tierra, a cuidar los animales, a implementar la imaginación y el conocimiento para mejorar su vida en el campo, entonces se sacaría más provecho?

Con esto no planteo estar en desacuerdo con la educación actual y el aprendizaje de nuevas culturas, sino, por el contrario, considero importante el implementar, a estos conocimientos culturales, una educación más realista y relacionada con nuestras necesidades.

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