El ataúd conteniendo el cadáver de Pedro Hernández es cargado por familiares y amigos.

Joven mata a su padrastro

Homicida aprovechó un abrazo de saludo para enterrarle un cuchillo a su víctima El 30 de mayo la madre de la víctima le pidió que se cuidara Luis Alemán [email protected] La última vez que doña Enma Álvarez advirtió a su hijo que la relación con su mujer le traería consecuencias trágicas, fue el pasado 30 […]

  • Homicida aprovechó un abrazo de saludo para enterrarle un cuchillo a su víctima
  • El 30 de mayo la madre de la víctima le pidió que se cuidara

Luis Alemán [email protected]

La última vez que doña Enma Álvarez advirtió a su hijo que la relación con su mujer le traería consecuencias trágicas, fue el pasado 30 de mayo cuando la visitó para felicitarle, pero él no le hizo caso.

Dos días después moría a manos de su entenado, quien estimulado por el alcohol descargó contra su padrastro toda la furia rezagada.

Pedro José Hernández Álvarez, de 38 años, murió de una cuchillada en el costado derecho que le perforó el pulmón y, aunque la Policía asegura que antes del hecho no hubo discusión entre víctima y victimario, los vecinos indican que entre la mujer de Hernández, quien a la vez es madre del homicida, había una relación llena de conflictos.

ABRAZO DE LA MUERTE

La Policía del municipio de Tipitapa señala en su informe que Hernández Álvarez regresaba de su trabajo cerca de las 9:30 p.m., del jueves y a su encuentro salió su entenado Ricardo Ernesto Cruz Tejada, quien sin mediar ninguna palabra más que un breve saludo, lo abrazó sólo para enterrarle en el costado derecho un filoso cuchillo.

El teniente Manuel Campos, jefe de Secretaría del Distrito Ocho de Policía, en el municipio de Tipitapa, explicó que Cruz Tejada prácticamente le dio el abrazo de la muerte a su padrastro.

“Lo saludó, abrazó y hundió el cuchillo en el costado”, indicó Campos, quien dijo no poder asegurar que Cruz Tejada y Hernández estuvieran tomando licor. “Hernández Álvarez regresaba de trabajar”, señaló.

SIN DETENER

Herido de muerte, Hernández Álvarez cayó en medio de la calle a unos 50 metros de la vivienda que compartía con su mujer, Agustina Cruz y dos de sus hijastros.

Nadie pudo hacer nada para salvarle la vida y a los pocos minutos murió a consecuencia de una hemorragia toráxica interna.

El autor del homicidio no esperó mucho y en medio del desconcierto que generó el hecho, aprovechó para escapar. Algunos vecinos dicen que se refugió donde unos familiares en San Francisco Libre, pero la Policía indica que ha sido buscado por todas partes sin poder localizarlo.

“Aún no está detenido, pero lo estamos buscando”, señaló el teniente Campos.

HUBO PLEITO

Los vecinos del empalme de San Benito, lugar donde ocurrió el crimen, aseguran que madre, hijo y padrastro habían estado tomando licor y al calor de los tragos comenzaron los reclamos del muchacho contra su padrastro, a quien acusaba de ser un mantenido.

Félix Calero Reyes, quien vive contiguo a la casa de los Hernández Cruz, asegura que pudo escuchar una discusión por unos supuestos papeles y por los terrenos.

CELOS DE HIJO

“Parece que el muchacho creía que Hernández le quería quitar los terrenos”, afirmó, tras señalar que en esa vivienda consumían mucho licor.

En iguales términos se refirió la señora Lorencia Guevara Valle. “Estaban tomando en la casa, luego discutieron y el muchacho le metió el cuchillo que no sé de dónde lo sacó”, afirmó.

Guevara señala que buena parte del día, el autor del crimen y otras personas que no identificó, estuvieron tomando licor, cuando Hernández Álvarez regresó de su trabajo de recolector de chatarras, se incorporó al grupo que tomaba licor, entre ellos, Agustina Cruz.

“Mucho tomaban licor”, indicó la vecina, quien recordó que el muchacho mucho discutía con su padrastro, a quien le echaba en cara que era una persona que no le gustaba trabajar y que vivía a expensas de su madre.

“Tenían muchos problemas por un terreno”, aseguró Calero Reyes, pero esa versión no pudo ser confirmada por la Policía, quien mantuvo que a la hora del crimen no hubo discusión, sólo el abrazo y la cuchillada mortal.

YA LO ESPERABA

Enma Álvarez Sequeira, madre de Pedro José Hernández Álvarez, cayó de rodillas al ver el ataúd que contenía los restos de su hijo. “El 30 de mayo me visitó y todavía le dije que se cuidara, que eso terminaría mal”, decía entre lágrimas.

Detalló que los dos años que duró la relación de su hijo con su compañera de vida y el resto de sus entenados no fueron agradables.

“Mi hijo sufrió mucho porque quería a su mujer, pero ella tomaba demasiado guaro con sus hijos y me lo ofendían, corrían y acusaban de que se quería quedar con los terrenos que tienen”, señaló la adolorida madre.

“Ese golpe yo ya lo esperaba, vivía en una angustia tremenda, cuando pasaba un carro yo creía que me venían a avisar que ya estaba muerto hasta que se hizo realidad”, indicó.

Doña Enma dijo que no rechazaba a la mujer por no resentir a su hijo, pero ella nunca estuvo de acuerdo con la relación porque había mucho consumo de licor entre madre e hijos.

JUSTICIA

Enma Álvarez, madre de Pedro José Hernández Álvarez, exigió a la Policía busquen al asesino para que se pueda hacer justicia. “Mi hijo tuvo una vida muy difícil, siempre me lo maltrataron hasta que lo mataron, lo menos que puedo pedir ahora es que hagan justicia y el autor del crimen pague su delito”, indicó la madre mientras recibía el cadáver de su hijo.

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