Las úlceras en los pies, son temidas por quienes padecen la enfermedad

Cuidados extra especiales para los pies de diabéticos

La enfermedad diabética es uno de los problemas sanitarios de mayor importancia, tanto por su extraordinaria frecuencia, como por su enorme repercusión social y económica. Siendo un problema tan común es importante identificarlo tempranamente así como realizar un tratamiento efectivo para prevenir sus potenciales complicaciones. Uno de los problemas más temidos, por que afecta a […]

La enfermedad diabética es uno de los problemas sanitarios de mayor importancia, tanto por su extraordinaria frecuencia, como por su enorme repercusión social y económica.

Siendo un problema tan común es importante identificarlo tempranamente así como realizar un tratamiento efectivo para prevenir sus potenciales complicaciones.

Uno de los problemas más temidos, por que afecta a la calidad de vida de los diabéticos, es la aparición de úlceras en los pies de los diabéticos, como secuela de dos de las complicaciones crónicas más habituales de esta enfermedad, la neuropatía periférica y la insuficiencia vascular.

La combinación de estos factores descritos, neuropatía, angiopatía, junto con el alto riesgo de infección y las presiones intrínseca y extrínseca debidas a las malformaciones óseas en los pies, constituyen los desencadenantes finales, del problema que en este momento nos ocupa: el pie diabético.

PREVENCIÓN

A continuación presentamos las principales recomendaciones para pacientes con riesgo de desarrollar úlceras diabéticas.

Recordemos que una buena educación a los diabéticos sobre los cuidados del pie para la prevención de las lesiones, ha mostrado que puede disminuir el número de lesiones así como su severidad.

– Inspección diaria del pie para detectar lesiones ampollosas, hemorragias, maceraciones o escoriaciones interdigitales. Se utilizará un espejo para la inspección de la planta y talón.

– Antes de proceder a calzar el zapato, inspeccionar con la mano su interior para detectar resaltes, costuras con rebordes o cuerpos extraños, que deberán ser eliminados.

– Por tanto, el tipo de calzado debe ser siempre extraprofundo y ancho; cuando no existe deformidad se asociará a plantillas blandas para distribuir la presión y, si existe deformidad, a órtesis rígidas para disminuir y distribuir las presiones anormales.

– Las zapatillas de deporte que tengan estas características son las más adecuadas para los paseos.

– Cambiar los calcetines y los zapatos dos veces al día.

– No caminar nunca sin calzado. Utilizar zapatillas amplias en lugares como la playa o piscina.

– No utilizar nunca bolsas de agua caliente o almohadillas eléctricas para calentarlos.

– No utilizar nunca la resección de uñas encarnadas o callosidades. Acudir al podólogo.

– No apurar el corte de las uñas, sino hacerlo de forma recta y limarlas suavemente.

– Lavar los pies con agua y jabón durante cinco minutos.

– Proceder a un buen aclarado y un exhaustivo secado, sobre todo entre los dedos.

– Antes de utilizar agua caliente en la higiene de los pies, medir la temperatura con el codo.

– Aplicar crema hidratante después del baño, pero no en los espacios interdigitales por el riesgo de maceración.

– Procurar caminar a diario.

– No fumar.

– Notificar a su enfermera o médico de familia la aparición de hinchazón, enrojecimiento o aceración aunque sea indolora.

FACTORES DE RIESGO

Igualmente es necesario incidir en la reducción de los factores de riesgo que contribuyen al desarrollo del pie diabético (ocho), veamos a continuación los más importantes:

Hiperglucemia: El control glucémico ha demostrado disminuir la aparición y progresión de las complicaciones microvasculares y neuropáticas (la neuropatía distal es el factor que más contribuye al desarrollo del pie diabético y posterior amputación).

Tabaquismo: Es un factor de riesgo para la aparición de vasculopatía periférica en pacientes diabéticos.

Hipertensión: Los pacientes diabéticos que tienen hipertensión tienen cinco veces más riesgo de desarrollar vasculopatía periférica.

Dislipemia: Los trastornos lipídicos asociados a la diabetes (aumento de LDLc, aumento de triglicéridos y disminución de HDLc) se han asociado claramente con el desarrollo de enfermedad vascular periférica.

* Ortopedista del Hospital Metropolitano Vivian Pellas  

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