Indalecio Rodríguez Alaniz
Si el pasado nos presenta, en todo lo relacionado con el medio ambiente, desastres naturales de grandes proporciones, éstos no son comparados con la voracidad devastadora del hombre. El futuro nos reta a recuperar lo perdido a través de la inteligencia orientada a lo positivo.
La experiencia del Profor es una hermosa respuesta en el marco de este reto que se recoge en la colección de libros Magfor- Profor, como una expresión de la disposición del Gobierno de Nicaragua al cumplimiento de los compromisos asumidos en el campo ambiental.
En la colección de libros se manifiesta, de igual manera, nuestra preocupación por la rápida pérdida de la biodiversidad que estamos experimentando como consecuencia de la misma acción del hombre; es por eso que celebro y felicito la realización del proyecto Profor, a quienes lo hicieron posible, así como a la asistencia técnica de la FAO que nos aportó nuevas tecnologías agroforestales, silvopastoriles, de viveros y la gran importancia de la incorporación de las comunidades indígenas a este proceso, como una forma de combatir la extrema pobreza, la capacitación de las mismas les permitió adquirir nuevos conocimientos y una mejor valoración de nuestros recursos forestales.
Proyectos como Profor al mismo tiempo que nos abren horizontes de conocimientos, nos alertan ante conductas que deben ser corregidas, como es el caso de quemas, del avance de la frontera agrícola, degradación de cuencas y contaminación de nuestras fuentes hídricas, haciendo que se acentúe la vulnerabilidad de Nicaragua ante la amenaza de desastres naturales.
Por tanto y por este medio, hago patente mi reconocimiento al proyecto Profor y a cada uno de los que trabajaron en el mismo, como un aporte significativo al desarrollo y prosperidad de Nicaragua
Director Ejecutivo del Inafor