Enrique Padilla Santos
LA PRENSA publicó el miércoles 18 de mayo del año corriente un mea culpa por enumerar en una lista negra, en una publicación del 16 de mayo, apenas dos días atrás, a 89 ciudadanos que no podrían acceder a una visa de entrada a Estados Unidos, por estar tildados de terroristas o corruptos por el coloso del norte.
Ante la publicación de esa lista, las reacciones no se dejaron esperar. Algunos de los personajes que se señalaban en la lista, incrédulos, abrían los ojos desorbitados ante la noticia. Otros, más calmados, decían: “Ni me gusta ese país”, como buscando un consuelo para no sentirse aludidos.
Creo que para todos estos señores hay una receta, la cual es muy fácil de elaborar: si quieres darte cuenta que no tienes esos deshonrosos apelativos lo mejor es ir a la Embajada Americana a solicitar visa, raudo y veloz muévete y preséntate temprano, solamente vas arriesgando cien dolaritos.
Más arriesgado, eso sí, es para los que tienen visa y se deciden a hacer el viaje. Si les dan entrada, es muy fácil comprarse el pasaje de ida. Pero si, por el contrario, no los dejan entrar y los deportan, el viaje de regreso a nuestro país es gratis. Eso ya es una ventaja.