Luis Solórzano
Referente a las aseveraciones del sacerdote Ernesto Cardenal, publicadas en LA PRENSA del 22 de abril del corriente año, pregunto: ¿Pretende el sacerdote Ernesto Cardenal, junto con otros que piensan como él, dividir la Iglesia y que ésta se aparte de la misión para lo cual fue creada por Cristo Jesús? ¿Pretende acaso que la Iglesia Católica permita el matrimonio de los sacerdotes y monjas, de los gay y las lesbianas, que los sacerdotes participen en política, que algunos miembros de la Iglesia Católica nicaragüense avalen y se presten al juego de los pactistas corruptos? ¿Pretenden que la Iglesia se adapte a los tiempos modernos como que si fuera un negocio, una empresa, un partido político?
La Iglesia Católica sólo puede asumir dos posiciones: señalar lo bueno y señalar lo malo, pero nunca tomar bando político. El sacerdote Ernesto Cardenal junto con los demás miembros de la Iglesia que piensan como él querían la elección de un Papa que piense como ellos, o sea que traicionara a Cristo Jesús. Pero el Santo Papa Benedicto XVI es sucesor de Pedro y por lo tanto leal a la Iglesia Católica que fundó nuestro Señor Jesucristo.