- Lo encontraron muerto, pero el cadáver no presentaba heridas ni otras muestras de violencia
- Presumen que murió producto de una descarga eléctrica
Luis Alemán [email protected]
El cadáver de Wilfredo Pérez Vallecillo, de 20 años, fue encontrado ayer a las 6:00 a.m. tirado en el suelo, mojado, aferrado a su mochila, pero sin ninguna muestra de violencia, a escasos 30 metros de su vivienda ubicada en el anexo a Los Laureles Norte.
El incidente se produjo de La Cañada, en la pista a Sabana Grande, cuatro cuadras hacia el lago, dos cuadras abajo y media hacia el sur, en el barrio bautizado como 31 de Diciembre.
Hasta la tarde de ayer, la Policía del Distrito Seis no tenía pistas sobre la muerte del joven, la que según vecinos pudo ser causada por una descarga eléctrica, puesto que la casa donde fue encontrado, supuestamente estaba electrificada, versión que la misma Policía no pudo confirmar.
INTACTO
El cadáver del muchacho fue descubierto en el patio de una casa vecina, por un hombre cuyo nombre no fue revelado, quien dio aviso a su madre, la señora María Mercedes Vallecillo, una humilde mujer discapacitada de sus extremidades inferiores, quien auxiliada de unas muletas se abrió paso entre los curiosos, sólo para confirmar que su hijo menor yacía muerto en el suelo.
No había muestras de agresión, ni sangre ni golpes. “Está intacto, parece que fue un infarto al corazón o murió electrocutado”, afirmó Pedro Pablo Tórrez, un vecino del occiso, quien confirmó que el hallazgo fue cerca de las 6:00 a.m. de ayer domingo.
ESCENA DESGARRADORA
“Dios mío, hacé un milagro, que mi hijo resucite”, gritaba la madre del joven fallecido, quien era sostenida por una hija y la cuñada, para evitar que a pesar de su discapacidad se tirara sobre el cadáver del muchacho.
“Era lo mejor que tenía, era un hijo ejemplar, trabajador, no era vago ni ladrón, sólo le gustaba tomar sus tragos, pero eso no era razón para que muriera”, gritaba la adolorida madre, que no encontraba razón para la muerte de su hijo menor.
ELECTRIFICADA
Aunque la Policía no pudo confirmarlo, los vecinos aseguraron que la casa donde apareció muerto el joven, estaba electrizada.
Su propietario, un hombre cuyo nombre no fue revelado, la dejó abandonada desde hace tres días, y para evitar que alguien se metiera a robar, supuestamente le colocó unos alambres con electricidad.
Claudia Parrales, una joven embarazada que llegó a curiosear al lugar del hallazgo, se quejó del impacto causado según ella, por una descarga eléctrica cuando se recostó sobre las hojas de zinc que servían de pared a la casa donde fue encontrado el cadáver.
Eso fue corraborado por Pedro Pablo Tórrez, quien se quejó de ese tipo de conexiones, más ahora que entró el invierno.
LA ÚLTIMA VEZ
Julio César Largaespada, cuñado del fallecido, explicó que la última vez que vio con vida a Pérez Vallecillo fue la mañana del sábado, cuando salió a su trabajo como constructor.
“Yo lo vi que salió muy temprano para su trabajo en la construcción, esa fue la última vez que lo miré con vida”, dijo Largaespada, quien no se explicaba qué pudo causar la muerte de su cuñado.
Adela Sánchez, quien vive en la casa contigua a donde fue encontrado el cadáver, dijo que no escuchó nada. “Estaba lloviendo, no pude escuchar nada”, aseguró.
Claudia Parrales recordó, sin precisar la hora, que escuchó un ruido como un golpe en el zinc, pero no puede precisar si fue en el techo de la vivienda o en la pared.
“Fue un ruido, lo escuché claro, como algo que cayó en el zinc”, señaló.
CONFUSIÓN
Lo que más causó confusión es que el cadáver de Wilfredo Pérez Vallecillo estaba a dos casas de donde realmente vivía. “Quizás se metió para cruzar entre la alambrada, tal vez estaba tomado y no quiso despertar a nadie”, dijo Zoraida Lajarza, quien afirmó ser tía del occiso. Confirmó que su sobrino no era vago. “No era vago, era el único sostén de la familia, no sé qué van a hacer ahora”, aseguró.