- Es una de las organizaciones religiosas más cuestionadas en el mundo por sus métodos para obtener el dinero de sus adeptos
José Adán Silva
Hoy lunes será día de prosperidad. Llegará el “pastor”, con su mal acento portugués a pedir plata para Dios. A vender oraciones, a pedir billeteras y tras algunos gritos desaforados y versículos bíblicos, venderá amuletos, sustancias divinas y milagros para alcanzar la liberación espiritual y el éxito económico de sus fieles.
Y la gente, ahí congregada en cualquiera de las salas de los antiguos cines o centros comerciales que hoy se han convertido en templos, terminará dando un diez por ciento del salario de sus sueños, comprando las sales milagrosas de 500 córdobas, adquiriendo un periodiquito de ocho páginas por algunos córdobas “voluntarios”, y llevando alguna que otra cosa “divina” que casi por mandato, les será ordenado comprar para “agradar” al Dios de esa iglesia.
¿Pararán de sufrir al final de la sesión los creyentes? No se sabe, lo único seguro es que buscar el fin de los sufrimientos terrenales les habrá costado algunas monedas y billetes que no se sabe qué fin tendrán en las arcas de las denominadas iglesias de Oración Fuerte al Espíritu Santo, o en su nombre más popular, los templos de “Pare de Sufrir”.
Esta iglesia, o secta a como la llaman sus más acérrimos críticos que tienen en los más de 50 países donde se han instalado, es una de las organizaciones religiosas más cuestionadas por sus desmedidos métodos para obtener el dinero de sus adeptos que, en su mayoría, son los más pobres y desprotegidos sociales.
CARA SAL “BENDITA”
Magazine, la revista especial del Diario LA PRENSA, por medio de un equipo periodístico que se infiltró durante días en sus templos, logró comprobar lo que desde hace años es un secreto a voces: los “pastores” de la iglesia Pare de Sufrir hacen lo imposible para sacar el dinero de sus fieles.
En sesiones que ellos llaman “reunión de prosperidad”, los días lunes, los “pastores” de esa organización venden a sus creyentes múltiples cosas para obtener “la gracia de Dios” y mejorar las finanzas y “alcanzar la prosperidad divina”.
Así, un “pastor” llama a sus seguidores a comprar bolsas de “sal bendita” de una libra a 500 córdobas; si no logra vender las bolsas de sal propuestas en esa sesión, insiste y regaña con frases como “¡¿No existe suficiente fe en esta sala?!” Hasta que la gente, arrepentida de su falta de fe o temerosa del castigo divino que les recuerda el “pastor”, se levanta a comprar la materia “bendita”.
Luego, el mismo pastor, pide a gritos, entre alabanzas y oraciones, que adquieran las “monedas de la reproducción”. Son monedas sencillas, de cinco córdobas, pero que se venden por medio de “cuotas voluntarias” bajo la advertencia de que mientras más dinero den, más fe existe, y más frutos derramará Dios al reproducir milagrosamente las monedas de cinco córdobas.
Además, ofrecen el periódico Pare de Sufrir, a cambio de cuotas voluntarias que se depositan en cajas de cristal que los “obreros” del templo se encargan de sostener mientras la gente va depositando sus billetes.
Si sobran ejemplares, serán gratis para quienes sus bolsillos ya no tengan nada que dar. Ahí leerán testimonios de personas que han recibido milagros, consejos espirituales para acabar con los problemas espirituales, matar la depresión, exterminar el insomnio, miedo, pleitos en su familia, malas vibras y demás males obras de los demonios. Venga, dice el periódico, y reciba gratis la cruz símbolo de la victoria.
EL DIEZMO SOÑADO
Todo esto, ocurrirá después que los “pastores”, nicaragüenses que imitan el acento brasileño, hayan pedido el diezmo de lo que ganan sus adeptos, y exhortarlos a entregar el diezmo de lo que en realidad quieren ganar. Así, si quieren ganar mil dólares, deben entregar 100 dólares para poder llegar algún día a ese salario.
Pero no todo ahí se vende. Esta semana en el “santuario de la fe” de Altamira, estaba vigente una promoción: “La cruz de la liberación”, totalmente gratis sin importar la religión. En otras ocasiones, la unción del aceite de la sanidad ha sido gratis, pero limitado: una muestra para los nuevos miembros.
Si quiere el servicio completo, más plata por favor y alabado sea Dios. Han hecho lo mismo con la pasada bajo el portal de las mantas divinas, que aleja los demonios, y el trago de las aguas benditas del Jordán, para curar el alma.
Si tiene más sed, debe agradar a Dios con más dinero, dicen los “pastores”, y citan: “El Señor te oiga en el día del conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda, te envíe ayuda desde el suntuario y desde Sión te sostenga, haga memoria de todas tus ofrendas y acepte tu holocausto”.
ESCONDIDOS TRAS LA FE
Se sabe por ejemplo que bajo el nombre de Asociación Iglesia Universal del Reino de Dios, se inscribieron ante el Departamento de Registro y Control de Asociaciones del Ministerio de Gobernación, en octubre de 1992.
Esta denominada Iglesia obtuvo el decreto de personalidad jurídica 1321, otorgado por la Asamblea Nacional y publicado en La Gaceta Diario Oficial 135, del 18 de julio de 1996.
Ese mismo año se inscribieron en las oficinas de Administración de Rentas, sucursal Sajonia, de la Dirección General de Ingresos. Bajo la figura de organización religiosa, están exentos del pago de impuestos, pero están al día con sus obligaciones fiscales de retención de impuestos por los servicios profesionales y productos adquiridos en el país.
Pagan espacios televisivos en la mañana, al mediodía y en la noche, luego que estos canales transmiten los noticieros de notas rojas. Igual ocurre con programas radiales que se transmiten en emisoras de línea sensacionalista, y por supuesto, después de los noticieros de sucesos.
Por más de una semana, LA PRENSA intentó obtener una entrevista, pero siempre fue imposible porque la muchacha que contestaba decía que los “pastores” estaban en misión. La última vez que se intentó obtener la comunicación, un pastor con tono de enfado y aires de “te perdono mal hijo”, reprochó la gestión y calificó como “mala fe” la curiosidad por conocer sus acciones como Iglesia.
“Nada tenemos ya que decir a LA PRENSA, con sus acciones nos desprestigian porque actúan de mala fe”, luego colgó.
Se le quería consultar, por ejemplo, dónde quedan sus centros educativos; cuántas clínicas médicas para pobres, orfanatos, centros de atención a los niños en riesgo y demás instituciones benéficas han construido, ya que esos eran los principales objetivos que plantearon ante el Ministerio de Gobernación, cuando se constituyeron como entidad legal de Nicaragua allá por 1992.
18 TEMPLOS
De sus miembros lo único que se sabe es que el presidente de la asociación se identificó como Sergio Rojas Palacios, con dirección de Plaza Inter, tres cuadras abajo, Calle 27 de Mayo, donde fue el cine Cabrera.
Precisamente ahí queda el “santuario mayor de la fe” de Pare de Sufrir, donde hace menos de una semana fue retenido por 20 minutos el equipo periodístico que describió el culto religioso con sabor a negocio que ahí se desarrolla bajo las miradas atentas de “los obreros” del templo, tipos grandulones que hacen de celosos vigilantes y porteros.
De Rojas Palacios lo único que se supo es que tiene 38 años y habita en el barrio Edgard Munguía. De los 18 templos, 10 están en Managua y los otros en Jinotepe, Chinandega, León, Estelí, Rivas, Masaya, Granada y Matagalpa. La mayoría son rentados y sólo uno, el de la Primero de Mayo, aparece registrado como propiedad de la Iglesia.
HERMETISMO
Obtener una entrevista de sus líderes para aclarar lo ahí visto, es más difícil que contactar al Jefe del Ejército. De hecho, se sabe más de las finanzas del cuerpo armado nicaragüense —a pesar del férreo sigilo de sus negocios—, que del destino y uso que esta organización religiosa le da al dinero que obtiene de sus fieles, así como de sus actividades extrarreligiosas.