Luis Núñez Salmerón
Según datos oficiales, Nicaragua recibe anualmente unos 500 millones de dólares de cooperación de los cuales, si se separa el 25 por ciento de apoyo presupuestario, los beneficios reales de la ayuda no han tenido el efecto esperado, según funcionarios del Gobierno y la comunidad donante.
Es así que el debate se ha centrado en la necesidad de dirigirla hacia las prioridades del país y no sobre lo que defina la cooperación, “no queremos traer un programa elaborado desde Washington”, afirmó la representante del Banco Mundial (BM) en Nicaragua, Amparo Ballivián, durante el taller sobre el documento de Estrategia Interina del organismo en Nicaragua.
Mauricio Gómez, vice- ministro secretario de Cooperación Externa, sostiene que hay que cambiar la lógica en el comportamiento de la cooperación, “tiene que llegar un momento en el que rechacemos proyectos de cooperación que no tengan ningún impacto para el país”.
Un debate que se viene dando debido a que mucha de la cooperación no logra llegar a los beneficiarios, por diversos motivos, e incluso gran parte no es necesaria o se duplica.
Gómez es optimista aún cuando dice que el problema es de voluntad de ambas partes para hacer definir una estrategia diferente.
Un problema que según Ballivián están buscando evitar a través de una mejor coordinación de los diferentes organismos cooperantes a partir de las prioridades definidas por el Gobierno.
Por su parte Juan Sebastían Chamorro, secretario técnico de la Presidencia, sostiene que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) es un paso en esa dirección que permite decirle a la comunidad donante “cuáles son las prioridades y cuáles no”.
“Decir no a aquellos proyectos innecesarios es un proceso largo y que requiere una voluntad ”, dijo.
TRANSPARENTARSE
Según el viceministro de Cooperación Externa, Mauricio Gómez, se está trabajando en la definición del gasto.
Por lo menos el 50 por ciento del gasto definido como inversiones de capital son en realidad gastos corrientes, afirma Gómez.
Según el Banco Mundial, hay proyectos que están “mal enfocados”, como el programa de almuerzo escolar del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).
Según el análisis del gasto público del Banco Mundial, algunos programas parecen no otorgar un servicio público y más bien pueden constituir una competencia desleal a proveedores privados.
”Hay que tener firmeza para decir que no”, afirma Juan Sebastián Chamorro, secretario técnico de la Presidencia.