Los familiares de las víctimas del atentado en Oklahoma, evocaron la tragedia que cobró la vida de 168 estadounidenses.

Recuerdan a víctimas de atentado en Oklahoma

Cicatrices aún están frescas, dice Bush EFE WASHINGTON.- Estados Unidos conmemoró el décimo aniversario del atentado terrorista que dejó 168 muertos, incluidos 19 niños, en la ciudad de Oklahoma, y que marcó el declive de las milicias antigubernamentales de extrema derecha en el país. El presidente George W. Bush, en una declaración escrita, criticó “la […]

  • Cicatrices aún están frescas, dice Bush

EFE

WASHINGTON.- Estados Unidos conmemoró el décimo aniversario del atentado terrorista que dejó 168 muertos, incluidos 19 niños, en la ciudad de Oklahoma, y que marcó el declive de las milicias antigubernamentales de extrema derecha en el país.

El presidente George W. Bush, en una declaración escrita, criticó “la maldad que condujo a la muerte de 168 inocentes”.

“Para los sobrevivientes de este crimen y para las familias de los muertos, el dolor continúa”, añadió Bush.

El vicepresidente Dick Cheney y el ex presidente Bill Clinton encabezaron una ceremonia en Oklahoma, donde cientos de personas guardaron 168 minutos de silencio, en memoria de quienes perecieron cuando el terrorista Timothy McVeigh hizo estallar un camión cargado con explosivos frente a un edificio del Gobierno federal.

UNA VENGANZA POR LO DE WACO

McVeigh, vinculado a las milicias antigubernamentales, perpetró el ataque como venganza por el asalto, dos años antes, efectuado por el Gobierno federal tras un sitio de 51 días contra la secta de los Davidianos en Waco (Texas) y en el cual murieron 80 personas.

“Los recuerdos aún están tan claros”, dijo Clinton. “Llevamos aún las marcas en el cuerpo, que pueden verse, y las cicatrices en el corazón, que no se ven”.

“La entereza con la cual Oklahoma y la nación entera respondieron a la tragedia, mostraron y siguen mostrando que los terroristas no prevalecerán”, añadió.

El ataque perpetrado por McVeigh, que destruyó el edificio Alfred P. Murrah de oficinas federales en la ciudad de Oklahoma, fue la acción terrorista más devastadora ocurrida en EE.UU. hasta que el 11 de septiembre de 2001 cuatro grupos armados secuestraron aviones de pasajeros y los estrellaron contra edificios en Nueva York y Washington, y uno de ellos cayó en Pensilvania.

Inicialmente, los investigadores buscaron vínculos entre este ataque y grupos terroristas extranjeros, y para la opinión pública fue una sorpresa que el responsable hubiera sido un ex soldado estadounidense, relacionado con las milicias anti-gubernamentales.

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