Delincuentes

José Manuel Obando Tengo cuarenta años ya cumplidos, aún tengo recuerdos bonitos de mi infancia: corriendo con mis amiguitos detrás de un conejo, mirando llover tras las ventanas. Durante todos estos años no he comprendido por qué los adultos descuidamos a nuestros hijos, esos niños que serán los profesionales o delincuentes del mañana. ¿Cuándo los […]

José Manuel Obando

Tengo cuarenta años ya cumplidos, aún tengo recuerdos bonitos de mi infancia: corriendo con mis amiguitos detrás de un conejo, mirando llover tras las ventanas.

Durante todos estos años no he comprendido por qué los adultos descuidamos a nuestros hijos, esos niños que serán los profesionales o delincuentes del mañana. ¿Cuándo los adultos reflexionaremos sobre lo que podemos hacer para dejar de producir tantos delincuentes? Si analizáramos mejor entenderíamos que no sólo los delincuentes son los responsables de la sociedad insegura que hoy tenemos.

El delincuente de hoy se forma desde la propia niñez, cuando empieza a caminar y puede salir de su casa sin el cuido de sus padres. Estos niños pronto se comunican entre ellos utilizando las expresiones orales y los gestos de los adultos, pues poseen la naturaleza de aprender de los mayores con mucha rapidez.

Si estos niños no son vigilados de cerca por sus progenitores poco a poco se convertirán en adolescentes con muy malas costumbres y con facilidad incursionarán en el mundo del alcohol y las drogas hasta desembocar en delincuencia habitual. Es por eso que hay que hacer algo para detener la fabricación industrializada de delincuentes, pues en los últimos años es más que evidente el crecimiento de esta población.

Les propongo señores diputados crear una ley para castigar con la cárcel a aquellos padres de familia que descuiden a sus hijos. No se les debe permitir andar sueltos por la calle sin vigilancia de un adulto. Éstos deben salir hasta una edad en la que hayan aprendido las buenas costumbres del hogar.

Cartas al Director

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