- Los habitantes de 34 barrios de Managua están alerta todas las noches, con el objetivo de frenar a los ladrones, pandilleros y cualquier otro tipo de sujetos que intenten perturbar la tranquilidad ciudadana
Elízabeth Romero
Incidir en la actividad delictiva y en el accionar de las pandillas en algunos barrios, son los principales objetivos por los cuales surgió la vigilancia comunitaria en, al menos, 34 barrios de Managua.
En la mayoría de los casos, este tipo de organización ha sido promovida por la Policía Nacional, que primero ha incentivado los llamados Comités de Prevención del Delito, los cuales a su vez dieron pase a la vigilancia comunitaria.
Aunque en otros casos la vigilancia ha surgido por iniciativa propia de la comunidad, reconoció la vocera de la Policía de Managua, subcomisionada Mercedes Báez.
Esto no significa que en los barrios donde integraron los comités también se impulsó la vigilancia comunitaria, pues a la fecha Managua cuenta con 450 expresiones de los comités y apenas en 34 hay vigilancia. Managua cuenta con 650 barrios y 190 asentamientos.
Entre los barrios donde la ciudadanía se ha integrado a la vigilancia están: Pantasma, Enrique Gutiérrez, Walter Ferreti, 14 de Septiembre, Ariel Darce, Salomón Moreno, Edgard Munguía y Milagro de Dios. Así como Memorial Sandino, La Esperanza y Johnatan González.
Báez, destacó que la vigilancia tiene mucha incidencia en la disminución de la actividad delictiva en la capital, y puso de ejemplo al barrio Salomón Moreno, donde en el primer trimestre del año lograron una reducción del delito en 25 casos en comparación al mismo período del año pasado, cuando registraron 185 hechos delictivos. Las lesiones producto de pleitos, y los robos son los delitos más comunes en ese barrio.
Báez consideró que a un año y medio de haber impulsado los primeros comités de vigilancia en Managua, los resultados han sido positivos.
IMPORTANCIA DE LOS JEFES DE SECTOR
Encargados de esa tarea son los jefes de sector con quienes cuenta en cada barrio la Policía Nacional y que tienen como trabajo permanente contrarrestar el repunte del delito o de las pandillas.
Los Distritos Cinco y Cuatro de la Policía fueron los primeros en promover la vigilancia comunitaria, recuerda Báez.
Pese a la importancia que tiene para la seguridad ciudadana la organización de la vigilancia, la integración de la comunidad se torna a veces un poco difícil, debido a que muchas veces los pobladores reaccionan de forma negativa.
“Lo primero que dicen: ¿acaso estamos en tiempo de los sandinistas, cuando era exigido la Vigilancia Revolucionaria?”, comentó la vocera policial. Pero Báez señaló que la seguridad no es potestad únicamente de la Policía, “sino de todos los ciudadanos, que debemos tomar en cuenta la seguridad en nuestros barrios y en nuestras comarcas”.
A su criterio esto no se puede traducir en que la institución no tiene capacidad de llevar seguridad a la ciudadanía, pues en muchos países latinoamericanos las fuerzas públicas tienen como eje fundamental la organización de la población.
“Se tiene que involucrar a la ciudadanía para que también tome sus medidas de seguridad”, señaló Báez.
Y agregó: “Si todos vamos por nuestra seguridad, hacés un municipio más seguro. Es como hacer un frente contra la delincuencia”.
La funcionaria puso como ejemplo casos donde los vecinos observan cuando los delincuentes se roban las luminarias públicas, sin que ninguna persona diga nada, pese a que esa es una responsabilidad ciudadana.
“Eso es lo que nosotros estamos tratando de organizar con los comités de prevención social del delito, para que enfrentemos esa parte de la delincuencia”, dijo.
CASOS RECIENTES
Uno de los casos más recientes donde la Policía logró incidir en la actuación de los vecinos fue en Nueva Vida, Ciudad Sandino. Los constantes hechos de violencia registrados en el lugar, muchos de ellos relacionados con pleitos de pandillas, les llevó a reunir a la comunidad para hacerle ver la necesidad de conformar un Comité de Prevención del Delito y así dar seguimiento a los jóvenes en riesgo inmersos en la disputa de territorios.
Recordó la funcionaria que los pleitos de pandillas habían provocado varios muertos en ese sector. El comité integrado en ese lugar trabaja en la vigilancia comunitaria, lo cual ha permitido una disminución del delito en el sector.
BARRIOS POR ORGANIZAR
Los barrios Rubén Darío y El Recreo están en la mira de la Policía para conseguir que sus habitantes se integren a la organización de la vigilancia. Ambos lugares destacan por los incidentes violentos que constantemente se registran.
También hay otros casos donde son los pobladores quienes se organizan y posteriormente buscan a la Policía para contar con su presencia.
Hay otros barrios en la capital que también promueven la seguridad de sus residentes, pagando a vigilantes de calle, y aunque la funcionaria policial valoró su papel desempeñado en el combate de la actividad delictiva, resaltó la importancia de los vigilantes comunitarios “que lo hacen de conciencia” para aportar en la seguridad de su barrio.
La funcionaria reconoció también que con la presencia tanto de vigilantes de calle como comunitarios, se ha logrado una mayor participación de la comunidad en la captura de sospechosos al momento que intentan penetrar a una propiedad.
Lamentó que hay casos de barrios como en Las Torres, donde en meses pasados sus pobladores tuvieron una importante participación contra la actividad delictiva, pero en la actualidad ha disminuido su interés por la vigilancia, lo cual ha dado como resultado un retorno de los pleitos de pandillas.
A su criterio, en esto pudo haber incidido la poca presencia policial debido a las limitaciones en los distritos, donde muchas veces sólo cuentan con una patrulla para movilizarse y por lo cual difícilmente les pueden dar respuesta como la población demanda.
OTRAS MODALIDADES
Hay distritos policiales como el del municipio de Tipitapa, donde la comunidad se ha involucrado con la Policía y los profesores de los colegios, para impedir que los estudiantes se salgan de los colegios para irse a los centros de diversión.
Patrullaje-escuela es el proyecto impulsado para tal fin y a través del cual una patrulla policial y dos policías están destinados a vigilar que los estudiantes no abandonen sus aulas para dedicarse al consumo de alcohol u otra droga.
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