- En una ocasión, la revista The Sporting News situó a Carlos Ríos, coordinador de scouteo de los Yanquis de Nueva York, entre los mejores cazatalentos del beisbol. “Aquí la lista de los superscouts”, decía la publicación, que también incluía a Mike Brito, Epy Guerrero, Gordon Blakely y muchos otros, por cuyo juicio han pasado una cantidad de prospectos, convertidos hoy día en astros del apasionante juego de las bolas y los strikes.
Edgard Rodríguez Centeno
Carlos Ríos actúa de inmediato, pero piensa sin prisa. Quizá porque su experiencia le ha permitido una visión más clara entre la gloria y el riesgo. A diario se levanta con el deseo de encontrar al mejor prospecto posible para los Yanquis de Nueva York, mientras toma decisiones que han de afectar el futuro de su organización y su estabilidad laboral.
Siempre está inquieto y la palabra agresivo, que mantiene siempre a flor de labios, podría ser la que mejor describa a este boricua, que como todo joven de su país, también quiso ser Roberto Clemente. Sin embargo, tras once años en las Ligas Menores, se convenció que jugar no era lo suyo, pero de todas formas, se mantuvo vinculado al beisbol.
Ríos debutó en 1990 como instructor de los Bravos en Clase A y ahí se encontró con el nica Edgard López. Un año después fue transferido al departamento de scouteo y meses más tarde fue nombrado jefe para Latinoamérica de esa organización. Ese mismo puesto tiene con los Yanquis desde 1999, pero antes laboró también para Scott Boras.
“Creo que fui un buen jugador de Triple A, pero no tan bueno como para Grandes Ligas. Sin embargo, en el plano del scouteo, he tenido muchas satisfacciones como tener que ver en las firmas de jugadores como Andrew Jones, Adrián Beltré, Bruce Chen, Odalis Pérez, Carlos Beltrán y otros más a quienes observé de jovencitos”, asegura Ríos.
Ríos estuvo brevemente en nuestro país y llegó para participar en la ceremonia inaugural del Torneo Juvenil que organiza la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional, pero a la vez observó a algunos prospectos, antes de viajar ayer domingo a Colombia, para ir luego de regreso a República Dominicana. Este fue el diálogo con LA PRENSA.
¿Qué es lo primero que observás en un jugador?
Lo primero que ves el físico, si es atlético o no. Y en base a eso tú proyectas qué puede pasar con ese cuerpo en el futuro. Luego me concentro en aquello que no es coacheable, es decir, en las herramientas que un entrenador no puede mejorar. Hablo de habilidades que son naturales como correr, batear, fildear y tirar, lo mismo que su instinto. Al joven hay que medirlo en base a su edad y también en base al país donde uno scoutea.
¿Qué tiene que ver el país de procedencia de un prospecto?
Tiene que ver mucho. Por ejemplo, yo no puedo venir a Nicaragua esperando encontrar jugadores con un físico y las habilidades tan desarrolladas como las de un dominicano. ¿Por qué? Porque tiene una base distinta, condiciones diferentes. El jugador nica tarda en madurar porque usualmente tiene acceso a la técnica cuando está avanzado en edad. En Dominicana hay jovencitos que han hecho más swings en un año que algunos nicas en toda su vida. Entonces, no los puede medir igual, pero no hay duda que hay talento aquí.
¿Juzgar el talento de un joven es una tarea muy difícil?
Es difícil y yo le tengo mucho respeto a esta tarea, porque este es un negocio en el que tú fracasas más de lo que aciertas y sobre todo porque tiene que ver con el futuro de un niño que al igual que todos, su sueño es que va a llegar a las Grandes Ligas. La realidad es que no es así. De modo que tienes que hacer un juicio, pero debes tomar la decisión hasta que estés realmente convencido de que le diste al jugador la mejor oportunidad de probar que tiene talento o no. Pero equivocarte es parte de nuestro trabajo y sólo el que no trabaja no comete errores.
¿Cuesta decirle a los papás que su hijo no tiene talento?
Claro, cuesta pero es necesario hacerlo. Lo esencial siempre es decirles la verdad. Ahora se trata sólo de una opinión que a lo mejor es distinta de la que pueden tener las otras 29 organizaciones del beisbol, pero tú tienes que asegurarte de ser sincero porque si mientes a alguien, a lo mejor le destruyes el futuro que puede tener un jovencito con otro equipo. Muchas veces me ha pasado, que un jugador no me enseña nada, es decir, no le veo nada y cuatro años después está en Grandes Ligas. Uno de esos casos es Ramón Hernández, el catcher venezolano que firmó Oakland y que ahora juega con San Diego.
¿Hay casos especiales en los que un jugador muestra el talento aún antes de jugar?
Sí, eso pasa. Hay jugadores que hablan por sí solos, en su caminar, en su hablar. Dentro de su grupo se distinguen. A veces basta con ver a un jugador parado o reaccionando y tú dices, éste es el que tiene talento.
¿Te has encontrado alguno de esos?
Sí. Andruw Jones, a quien firmé en mi primer mes de scouteo en América Latina con los Bravos de Atlanta. Jones indiscutiblemente tiene chance de convertirse en miembro del Salón de la Fama, si continúa así. Recuerdo que vi un muchacho joven, que caminaba muy lindo, hacía todo fácil, con unos instintos en el outfield increíbles y rapidez en sus muñecas. Eso lo comprobé después, pero desde que lo vi la primera vez, dije, éste es.
LA LISTA DE RÍOS
Después de ser entrenador con los Bravos, Carlos Ríos pasó a ser scout y eventualmente el responsable de esa área en Latinoamérica. También trabajó para Scott Boras, el más reputado agente del beisbol y ahora labora para los Yanquis.
De modo que como scout en unos momentos y agente en otros, Ríos estuvo vinculado a las firmas de jugadores como Carlos Beltrán, Adrián Beltré, Andrew Jones, Odalis Pérez, Bruce Chen, José Ariel Contreras y Fernando Lunar.
De igual modo intervino en la obtención de prospectos como Dioner Navarro y Jackson Melián, lo mismo que de otros big leaguers menos conocidos como Rubén Quevedo, Adrián Hernández, Steve Torrealba, Luis Carlos Rivera y Guillermo Quiroz.
LOS YANQUIS SON LOS YANQUIS
Cuando uno de sus subalternos llega tarde, anda mal en porte y aspecto o entrega una información incorrecta, Carlos Ríos le hace un constante recordatorio: no olvides que somos los Yanquis.
“Creo que un trabajador honesto, lo menos que debe tener es respeto por su empresa y si tú no sientes eso por tu trabajo, debes buscarte otro”, señala el scout boricua, con su estilo directo para ir a los problemas.
Ríos no acostumbra mencionar a otras organizaciones, pero insiste en que los Yanquis no es el equipo que siempre llega último en su división y que sostenerse arriba cuesta mucho trabajo. Y cada quien debe hacer su parte.
“Hay gente que habla muchas bobadas contra los Yanquis porque han sido incapaces de estructurar un sistema de trabajo exitoso como el que esta organización tiene. Esto es un negocio y su nombre es ganar. Si no es así, que me digan no sólo quién ha ganado más Series Mundiales, sino qué equipo ha ido más veces ahí. De eso se trata”, dice Ríos.
Una de las críticas es que si desean a un jugador sólo abren la billetera y lo compran, es decir, no desarrollan jugadores en sus fincas.
Imagínate qué disparate más grande. En primer lugar, si los Yanquis tienen dinero, es porque han sabido administrar el equipo. Lo han hecho rentable. Ese dinero que manejan no se lo sacaron en la lotería, es producto del trabajo que se ha hecho. Ganando es como atraes al público al estadio y generas interés en los medios de comunicación. Y segundo, en los últimos diez años, estamos entre las tres organizaciones que más big leaguers han producido. Entonces sí desarrollamos jugadores, los que muchas veces debutan con otros clubes, pero son producto del sistema yanqui.
Otro cuestionamiento es que ustedes detienen mucho el desarrollo de algunos jugadores.
Nada de eso. Nosotros no botamos a alguien si no hasta que estamos convencidos que no tiene chance de progresar. Aquí mismo en Nicaragua se decía que con los Yanquis nadie salía de Dominicana. Mario Holmann, Aristides Sevilla y Franklin Sánchez han ido a EE.UU. Los tres que hemos firmado, han salido de Dominicana. Cuando un jugador es bueno, nada lo detiene, a menos que su conducta le falle. Es más, en Dominicana tenemos un programa en el que interviene un mexicano, un cubano, dos venezolanos, un panameño y yo que soy boricua. De modo que hay un equipo de trabajo balanceado.
¿Qué creés de Mario Holmann?
Que es un buen muchacho, con un gran futuro y bien valorado en nuestra organización, pero que necesita ponerse y mantenerse saludable para que no se le vaya el tiempo y no sea rebasado por otros talentos. He hablado con él y le he hecho ver esa necesidad. Sé que Mario es trabajador y tiene una excelente actitud y comenzará a subir pronto.
¿Qué fue lo que pasó con Aristides Sevilla?
Nada. Sencillamente él se siente más cómodo jugando en una situación donde no hay una estructura tan rígida en materia de disciplina y organización como la que tiene el beisbol profesional y se vino. A él le gusta un ambiente más relajado y ahí está ahora.
Dice que se le debe dinero.
Lo que ha tenido siempre es una confusión con el 30 por ciento de impuestos que debes enterar al gobierno de EE.UU. Esa no es una ocurrencia de los Yanquis. Y ese es dinero que no se le devolvió porque seguro no hizo ninguna gestión. De todas formas, voy a averiguar cómo está esa situación una vez que regrese a Dominicana y ver si se le puede ayudar. No porque él lo merezca, sino porque por ley así es.