- Disposición no es dogma y muchas voces piden su revisión
Jorge SvartzmanAFP
Responsables católicos y teólogos brasileños concuerdan en que la cuestión del celibato de los sacerdotes no es un dogma de la Iglesia y que el próximo Papa podría modificar esa tradición que disuade a muchos fieles de tomar los hábitos.
“El celibato no es una norma de moral, sino de Derecho”, dijo el arzobispo cardenal Geraldo Majella Agnelo, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos Brasileños (CNBB), en declaraciones a la AFP.
El religioso, que participará del Cónclave que designará al sucesor de Juan Pablo II, considera sin embargo que “no está dicho que la cuestión deba revisarse” a corto plazo.
“No tengo posición sobre ese punto, y es preciso considerar por qué se adoptó, cuál fue el valor que tiene para que (el celibato) haya llegado a ser reconocido por la Iglesia”, dijo monseñor Majella, al frente de la Iglesia con el mayor número de católicos del mundo.
Para Pedro Casaldáliga, (75 años), que acaba de jubilarse como Obispo de la Diócesis amazónica de Sao Félix de Araguaia, donde fue un incansable militante de la Teología de Liberación, la Iglesia debería abordar temas hasta ahora “intocables”.
“Debemos distinguir que una cosa es el aborto y otra el control de la natalidad; que una cosa es defender el sacerdocio como arma indispensable de la Iglesia y otra exigir necesariamente la vinculación del sacerdocio con el celibato”, dijo el anciano prelado en declaraciones a la radio CBN.
Casaldáliga también llama a “reconsiderar” la oposición de la Iglesia a la ordenación de las mujeres, afirmando que “no hay ningún argumento teológico bíblico serio” que lo impida.
El teólogo de la liberación Leonardo Boff (67 años) pidió igualmente abrir esos debates, y recordó, en declaraciones a la misma emisora, que el celibato religioso “tiene ahora el aura negativa de los casos de pedofilia de muchos padres norteamericanos”.
“Entonces sería un momento propicio para repensar esa situación y hacer como todas las demás iglesias”, en las que los padres pueden “ser célibes si eso es lo que deciden, y casarse, porque así lo decidieron, y ambos (tipos) sirven bien a la comunidad”.
Boff, un fraile franciscano que fue condenado al silencio durante un año por Juan Pablo II en 1985 y que acabó colgando los hábitos ante amenazas de una nueva sanción, llama igualmente a que el Vaticano renuncie a exigencias normativas de la vida sexual, como la prohibición del uso del preservativo.
“No le corresponde a la Iglesia prescribir si las personas deben amarse, de qué manera o en qué momentos. Le corresponde, eso sí, decir que el sexo no debe hacerse bajo coacción, que el sexo es una expresión de amor, y que entre personas casadas esa expresión de amor y sus formas deben ser discutidas entre marido y mujer, para que ninguno domine al otro”, afirmó el teólogo, que después de colgar los hábitos contrajo matrimonio.
El arzobispo Geraldo Majella considera que la cuestión del preservativo no fue definida por Juan Pablo II como “una verdad de la fe”.
“Es una enseñanza que el Papa hizo a partir de su magisterio” pero “no la definió como una verdad de la fe, sino como una enseñanza hecha a partir de la fe”, afirma.
Pero el presidente de la CNBB dice “no tener la convicción de que ese punto pueda revisarse”.
¿ALICIENTE PARA EL SACERDOCIO?
Para Alfonso Soares, profesor de Teología de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Sao Paulo, el tema del celibato debe volver a plantearse rápidamente en el próximo pontificado, como medio de despertar vocaciones.
«Creo que es un asunto importante, porque la Iglesia está sintiendo una dificultad práctica para seguir asistiendo al mayor número posible de fieles. No hay presbíteros suficientes para atender las necesidades de la población católica», advirtió Soares, en una entrevista con la AFP.
El universitario recordó que el celibato fue adoptado en el Segundo Concilio de Letrán, en el siglo XII, y que la norma sólo es válida para los padres de rito latino, y no «para los católicos fieles al Papa de rito armenio, de rito ucraniano o de rito melquita católico no ortodoxo».
Recordó asimismo que el Papa Pablo VI autorizó la ordenación de pastores luteranos convertidos al catolicismo, sin exigirles la ruptura de sus vínculos matrimoniales.
«Para los teólogos, si hay una excepción, entonces ya no se trata de una cuestión esencial», afirmó.