Enrique RojasSANTO DOMINGO/ESPNDEPORTES.COM
El intermedista puertorriqueño Roberto Alomar dijo adiós al beisbol el sábado, dejando un asombroso legado y acelerando el proceso para ser instalado un día en el Salón de la Fama de Cooperstown.
Alomar, uno de los mejores intermedistas de todos los tiempos, decidió “colgar los spikes” después de no mostrarse en los entrenamientos de los Devil Rays de Tampa Bay como el grandioso jugador que fue por 17 años.
El viernes cometió dos errores en una misma entrada y a pesar de que lo seguirían apoyando en su intento de alcanzar los tres mil imparables, prefirió salir por la puerta grande con un retiro voluntario.
ESO SE LLAMA TENER VERGËENZA.
Ésta debía ser la 18va temporada en Ligas Mayores para Alomar, que también jugó para San Diego, Toronto, Baltimore, Cleveland, los Mets de Nueva York, Arizona y las Medias Blancas de Chicago.
El boricua de 37 años se vio afectado por problemas de espalda y de vista en las últimas semanas. Apenas bateó 266, .258 y .263 en las últimas tres campañas.
Alomar no solamente fue un tremendo jugador defensivo (ganó 10 Guantes de Oro, cifra récord para 2B) y ofensivo (bateó .300 con 210 jonrones, 1,134 carreras remolcadas, 474 bases robadas y 2,724 hits), sino también un extraordinario líder.
Él fue el capitán indiscutible de los Azulejos de Toronto cuando ganaron sus únicos dos cetros de campeones, en 1992 y 1993.
Los jonrones de Alomar, uno de ellos contra el gran relevista Dennis Eckersley, en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 1992 ante los Atléticos de Oakland, definieron la clase de jugador oportuno que fue el puertorriqueño.
En esa serie bateó .423 con (26-11) con cuatro carreras remolcadas y fue escogido el Jugador Más Valioso.
En 58 partidos de postemporada (18 de Series Divisionales, 28 de Series de Campeonato y 12 de Serie Mundial), Alomar bateó .313 con cuatro jonrones, 33 carreras impulsadas y 20 bases robadas.
Entre 1992 y el 2001, Alomar bateó sobre la marca de .300 en ocho de nueve temporadas y asistió a 11 Juegos de Estrellas consecutivos entre 1990 y el 2001.
La combinación de doble-matanzas que formaron Alomar y el torpedero venezolano Omar Vizquel, entre 1999 y el 2001, es considerada por muchos especialistas como la más defensiva de la historia.
Alomar fildeaba, bateaba para promedio y poder ocasional y robaba bases. Más importante aún, Alomar jugó el beisbol con clase y elegancia.
Una sola mácula empaña su gloriosa carrera y fue el famoso escupitajo contra el árbitro John Hirschbeck en 1996, cuando militaba en Baltimore.
Posteriormente Alomar y Hirschbeck se hicieron grandes amigos y colaboraron en causas comunes como la recaudación de fondos para la investigación de una enfermedad cerebral, que provocó la muerte del hijo del árbitro.
ENTRE LOS GRANDES
Tradicionalmente se menciona a Rogers Hornsby, Nap Lajoie, Eddie Collins, Joe Morgan, Bobby Grich y Ryne Sandberg cuando se habla de los mejores intermedistas de la historia. Seguro que en lo adelante habrá que recordar a Roberto Alomar.