Roger Rosales
Leí una información en un diario de Nicaragua sobre una pareja que pedía “ride”. El hombre, gravemente enfermo de los riñones y la esposa pedía desesperadamente un aventón de algún taxista, pues la pareja no tenía dinero para llegar a una cita que tenían en un hospital local. La mayoría de los taxistas se negó a llevarlos porque no tenían para pagar los 30 córdobas de la carrera. Hubo un último taxista que, conmovido de la situación de la pareja, se ofreció a llevarlos gratis, pero desafortunadamente antes de arrancar el carro el enfermo expiró.
¿Hasta dónde hemos llegado? ¿qué clase de sociedad hay ahora que ni un poquito de caridad o compasión tenemos hacia nuestros semejantes?
Por un lado vemos en noticias recientes la piñata de Tomás Borge, latifundista. Vemos también cómo los políticos cada día se enriquecen a costa de un pobre pueblo sufrido. Por el otro lado, personas pobres que se mueren por no tener recursos económicos básicos para buscar asistencia medica, y aun peor no encontrar una mano caritativa que pueda dar un aventoncito o “ride” en un caso como éste.
Qué tristeza da saber que hoy en día muchos ponen la ambición material primero o mejor decir, el dinero vale más, y que nos estamos alejando de todo sentimiento humano.
Toronto, Canadá