Aspiraciones truncadas

Melba Sánchez* No cabe duda que por sus empecinadas aspiraciones el caudillo Daniel Ortega y la cúpula de los liberales —de quienes el pueblo nicaragüense no quiere saber nada después de haberles dado su voto confianza— pretenden cerrar las puertas a la sociedad que ha puesto sus ojos en la candidatura del sandinista Herty Lewites […]

Melba Sánchez*

No cabe duda que por sus empecinadas aspiraciones el caudillo Daniel Ortega y la cúpula de los liberales —de quienes el pueblo nicaragüense no quiere saber nada después de haberles dado su voto confianza— pretenden cerrar las puertas a la sociedad que ha puesto sus ojos en la candidatura del sandinista Herty Lewites y Eduardo Montealegre por el Partido Liberal Constitucionalista. Ambos gozan de la simpatía del pueblo. También la comunidad nicaragüense radicada en el exilio, sin distingo de colores políticos, ve a Lewites y a Montealegre como los que podrían sacar al país del hundimiento económico y la corrupción.

Pero las aspiraciones políticas de la cúpula de Ortega y Alemán se imponen ante los derechos de la ciudadanía, como si se tratara de una propiedad privada y no de una responsabilidad tan grande que es la de conducir por el buen camino a una nación que urge de crecimiento económico, desarrollo social, entre otras necesidades básicas que enorgullecen a cualquier país en el mundo.

Pienso que el pueblo de Nicaragua debe estar cansado de creer en esos políticos aprovechados que entran al poder con las manos vacías y salen con sus bolsillos repletos de dinero, mientras la gente prácticamente se muere de hambre y no tiene alternativas para sobrevivir. Para los miles de nicaragüenses que se vieron obligados a abandonar su país a consecuencia de la desaparecida revolución, incluyendo a muchos sandinistas que viven en Estados Unidos, es inaudito que siendo Nicaragua históricamente un país tan rico ocupe en América Latina el segundo lugar en pobreza, después de Haití.

Los caudillos ostentan una gran riqueza que comparo con el mar que jamás se llena con el agua que le llega de la tierra, quieren más, no piensan en el daño que le han hecho al país y el impacto que tienen sus hazañas a nivel internacional, ya que esa inestabilidad evita que inversionistas extranjeros quieran invertir en Nicaragua.

* Periodista nicaragüense

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