José Alfredo Montenegro*
Los dirigentes sandinistas (no los sandinistas en general), promueven movimientos populares con la supuesta idea de hacer valer sus derechos, creando desorden social y hasta caos en diferentes sectores; pero sesgan la responsabilidad a otros (Gobierno, empresa privada) cuando ellos son parte y causa de los problemas socio económicos y políticos de Nicaragua. Promueven el odio de clases pero debería ser viceversa, que fue uno de los puntos que el Arzobispo propuso después del triunfo revolucionario en 1979 en una carta pastoral de apoyo el entonces nuevo Gobierno; porque esto desemboca en un sentimiento de egoísmo y rebeldía de las clases pobres y no el deseo de superación; lo cual fue lo primero que violentaron y la emprendieron contra los sacerdotes.
Pero lo más doloroso y vergonzoso es que utilizan a los pobres para hacerse ricos como dijo Herty Lewites. Dicen que luchan por los pobres pero a ellos les conviene que la gente siga siendo pobre y no se acostumbre a una vida próspera.
Daniel Ortega y los suyos están en contra del pueblo nicaragüense y sólo piensan en sus intereses mezquinos, retrógrados y obsoletos, o quizás no les conviene llegar a la Presidencia y cargar con los problemas que afectan al país y le dejan la “papa caliente” a otros (derecha) para seguir enriqueciéndose, sangrando al Estado.
* Matagalpa