Tragedia de Monteverde

Ninoska García Paz* Sé que es injusto acusar a un pueblo por las acciones aisladas de sus ciudadanos. Pero me parece importante compartir con ustedes la tristeza que me produce saber que dos de los asaltantes al Banco Nacional de Costa Rica en Santa Elena de Monteverde son compatriotas nicaragüenses; saber que el asesino de […]

Ninoska García Paz*

Sé que es injusto acusar a un pueblo por las acciones aisladas de sus ciudadanos. Pero me parece importante compartir con ustedes la tristeza que me produce saber que dos de los asaltantes al Banco Nacional de Costa Rica en Santa Elena de Monteverde son compatriotas nicaragüenses; saber que el asesino de siete personas —seis originarias de este apacible y precioso pueblito que vive del turismo y de la agricultura—, y un policía, es un joven nicaragüense de 22 años.

Sé que a los ciudadanos honorables de Nicaragua, país lleno de gente amable y amante de la vida, les consterna saber que nuestra imagen queda aún más deteriorada. No es fácil el dolor que se sufre al pensar y discernir cuál de los ciudadanos de Nicaragua que vive en Costa Rica es bueno y cuál no.

Esto me lleva a reflexionar y a preguntarme y preguntarles a todos: ¿por qué tenemos que salir de nuestra tierra a buscar nuevas oportunidades? ¿por qué nuestros bellos jóvenes deben convertirse en asesinos y buscar fortuna fácilmente en otros lares? ¿qué estamos haciendo por Nicaragua, por nuestra Nicaragua bella, por nuestra Nicaragua sin par? Basta ya. Procuremos una Nicaragua libre de violencia, propongamos educar a nuestras generaciones bajo el binomio de la paz y de la esperanza, de la tolerancia. Retomemos los valores que nos heredaron nuestros padres y abuelos, demostremos al mundo que Nicaragua está llena de ciudadanos que aman la paz y la buena vecindad.

No me malinterpreten, sólo he querido compartir con ustedes mi tristeza, mi sentimiento, quizás un poco mi soledad que combinadas con mi solidaridad para con Monteverde me llevan a avergonzarme del comportamiento de compatriotas nuestros. Quizás podrían pronunciarse las cámaras de turismo, la gente honorable de Nicaragua y solidarizarse con Monteverde.

* Monteverde, Puntarenas, Costa Rica

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