José Raúl Rivera Moraga
Con el nuevo aumento en el precio del pasaje, el pueblo nicaragüense se pregunta: además de los medios de comunicación, ¿qué instancia protege a los usuarios del transporte?
La verdad es que ni Rafael Quinto de la Urecotraco ni Francisco Alvarado de Irtramma, ni Dionisio Marenco, alcalde de Managua, son usuarios de los buses urbanos. Estos personajes no saben el martirio que es andar en estos buses: sin asientos, sin frenos, expuestos a los asaltos, sin garantías de ninguna especie.
Creo que todos pagaríamos gustosamente un precio justo si los empresarios de buses cumplieran con la eterna promesa de cambiar las unidades. Por el estado físico y mecánico de estos buses, dos córdobas con cincuenta centavos es suficiente para esos empresarios que no son más que una pandilla organizada de traficantes de la pobreza del pueblo.