Sed de poder

Fernando A. Malespín El origen de la crisis política, institucional, económica y social del país, es la debilidad humana que no pudo vencer la tentación del doctor Arnoldo Alemán, cuando ejerció el cargo de Presidente de la República. Si no hubiera sido así, existiera armonía con el presidente Bolaños y la nación estaría en paz […]

Fernando A. Malespín

El origen de la crisis política, institucional, económica y social del país, es la debilidad humana que no pudo vencer la tentación del doctor Arnoldo Alemán, cuando ejerció el cargo de Presidente de la República.

Si no hubiera sido así, existiera armonía con el presidente Bolaños y la nación estaría en paz y en vías de progreso.

La situación del reo doctor Arnoldo Alemán y el divorcio político con el ingeniero Bolaños ha echado por la borda el triunfo mayoritario del pueblo nicaragüense en las últimas elecciones nacionales, cuando depositó su confianza en el candidato del PLC y rechazó por tercera vez a Daniel Ortega que, de candidato perdedor ahora decide en parte el destino de Nicaragua, gracias al pacto con el reo Alemán, condenado por la justicia sandinista.

No veo ninguna esperanza en un diálogo nacional, porque los pactistas dicen que asisten a él sólo para encontrar solución a los problemas sociales y económicos, pero el gobierno del presidente Bolaños aseguró en su informe a la Asamblea Nacional, que tales problemas comienzan a ser resueltos después de 25 años de estar estancados.

El problema real de Nicaragua es político, por la insaciable sed de poder de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Así lo han reconocido los jefes del Ejército y la Policía, lo mismo que la sociedad en general.

Como las consecuencias de las ambiciones políticas las sufre el pueblo nicaragüense, que tiene la potestad constitucional de elegir a las autoridades del país, es a él que corresponde decidir en un referendo si acepta o rechaza las reformas pactadas ilegalmente por los dos caudillos.

Cartas al Director

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