Jorge Reithel Marenco
Constitucionalmente Nicaragua es un Estado laico. Por tal motivo no se le puede exigir al presidente Enrique Bolaños Geyer que como representante del Estado firme una lista pidiendo al Vaticano la permanencia del cardenal Obando y Bravo al frente de la Iglesia en Nicaragua.
La renuncia del Cardenal es obligatoria por el derecho canónico. Su tiempo ya se acabó. Y no es que le estén serruchando el piso a como quieren hacer creer sectores interesados.