Isabel C. de Chamorro
No quiero dejar pasar el reciente cumpleaños de Sor María Romero sin escribir unas líneas para que los nicaragüenses se acuerden de ella y dar unos datos a quienes desgraciadamente no la conocen.
Ella pertenecía a la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, una hermana tan especial que merece se escriba y lea sobre su vida. Fue realmente una salesiana especial y la defino así: Sor María es un Don Bosco en femenino, un retrato de su vida consagrada al Señor.
Desde pequeña ella trabajó para la niñez desvalida. Los pobres eran su primordial empeño. No pensaba en ella sino en el prójimo.
Hay una anécdota muy aleccionadora,de su niñez, contada por su madre: “Le habían confeccionado en su casa un vestido muy lindo para ir a fiestas. Cuando su madre lo busca, se preocupa y le dice: Mamá, se lo di a una niña muy pobre que iba a cumplir quince años y sus padres no tenían recursos para hacerlo”.
Su felicidad era servirles a su Rey y su Reina, no tenía otra ilusión. Entre sus muchas cualidades, era prudente, sembraba la paz por donde estaba. Así tenemos que ser los nicaragüenses, llevar la paz a los hogares, las oficinas y todo lugar donde estemos, porque aquí falta la tranquilidad y la paz que necesitamos mucho.
Ella visitaba los hogares, aconsejando a las personas y llevando un mensaje de amor a Dios y a la Virgen, que es la Reina de la paz. Necesitamos en Nicaragua que la conozcan más, porque es verdad que ella su gran labor la hizo en Costa Rica, obedeciendo a sus superioras, pero siempre estaba pendiente de su querida Nicaragua y nunca dejó de ser nicaragüense.
Quiero y le pido a la Virgen Auxiliadora que nos preocupemos en conocerla más. Ese es mi interés de escribir estas líneas, para que la imitemos y nos acerquemos a ella.