Álvaro Portocarrero Silva, alcalde electo de Jinotepe.

Controversia por presupuesto de Jinotepe

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZO El presupuesto municipal de Jinotepe para el año 2005 ha provocado inconformidad entre las autoridades electas porque infla los gastos corrientes al 95 por ciento, mientras que para obras sólo dispone del cinco por ciento, según el nuevo alcalde Álvaro Portocarrero Silva, conocido como “Chimín”. Este presupuesto que fue aprobado recientemente […]

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZO

El presupuesto municipal de Jinotepe para el año 2005 ha provocado inconformidad entre las autoridades electas porque infla los gastos corrientes al 95 por ciento, mientras que para obras sólo dispone del cinco por ciento, según el nuevo alcalde Álvaro Portocarrero Silva, conocido como “Chimín”.

Este presupuesto que fue aprobado recientemente por el Concejo Municipal, a criterio de Portocarrero fue elaborado de forma deliberada y dañina. “Tengo esa impresión porque hay elementos que han tenido cierta actitud dentro del Concejo Municipal saliente un poco contraria a las posiciones nuestras, no sé si es motivada por aspectos políticos o de otra cosa”, dijo.

Esta opinión responde a la supuesta actitud de varios concejales del Frente Sandinista de querer dañar la gestión del nuevo alcalde, porque no se les garantizó puestos administrativos para el nuevo período.

Sin embargo “Chimín” negó haber asumido compromisos de esa naturaleza, pues asegura que desde su precandidatura fue cuidadoso de no prometer puestos a nadie.

Según una fuente de la comuna que pidió anonimato el nuevo edil había solicitado a los concejales sandinistas que no votaran a favor de este aumento para el 2005, ya que se planteaba hacer una nueva negociación con el sindicato, en vista de que el aumento pone en riesgo el progreso municipal.

Sin embargo no hubo voluntad de ayudar y, a excepción de uno de los concejales, todos se unieron al voto de los liberales para dejarle un problema a “Chimín”, según dijo la fuente.

Este presupuesto además de ser muy abultado en el gasto corriente contempla el aumento anual del 18 por ciento en el salario de todo el personal, lo que evidentemente atenta contra la sanidad financiera del municipio y las obras que se pueden hacer para el pueblo.

“Si hablamos de un deslizamiento, la política del Gobierno es de un seis por ciento anual y ni siquiera sumando el deslizamiento monetario con el índice inflacionario nacional alcanza el 18 por ciento”, señaló.

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