Andrea RodríguezAP/La Habana
La lucha de los disidentes por cambiar el sistema en Cuba es independiente del apoyo de otros países, aseguró el opositor Oswaldo Payá, y negó que un relajamiento de las sanciones europeas para mejorar los nexos con el gobierno isleño vaya a afectar su causa.
Payá, líder el Proyecto Varela —una campaña de recolección de firmas para convocar a un plebiscito— no se mostró preocupado por una propuesta de la Unión Europea para dejar de convocar a los activistas a sus recepciones a fin de mejorar sus vínculos con la isla.
“La UE tomó la decisión de invitarnos como expresión de solidaridad con el pueblo de Cuba, como gesto de disgusto por la detención de nuestros 75 hermanos”, recordó Payá en entrevista con la AP.
El bloque sancionó a Cuba luego del encarcelamiento de los disidentes en marzo del 2003 y comenzó a invitar a los activistas a sus cócteles, una práctica que irritó al gobierno de Fidel Castro.
Según La Habana, los disidentes son “mercenarios” orientados desde Estados Unidos para destruir la revolución. La denuncia fue rechazada por los inculpados y por funcionarios norteamericanos.
“Creo que en la UE existe la voluntad de contribuir… para que se realicen los cambios hacia la democracia (en Cuba)”, agregó Payá.
GOBIERNO REANUDA CONTACTOS UE
El lunes las autoridades cubanas reanudaron los contactos oficiales —suspendidos como reacción— con algunos países del bloque, tras la propuesta de un comité del viejo continente de suspender las invitaciones de disidentes.
“Nosotros hemos expresado claramente que los cambios en Cuba dependen de nosotros, del pueblo de Cuba, que son imparables”, dijo Payá, para quien la UE debería responder moralmente por dejar de lado a los disidentes.
Según Payá, Cuba es firmante de acuerdos internacionales en materia de derechos humanos y las naciones deben velar porque los cumpla.